Niño Sol de Santiago Ripollés. Madrid. by Caty V. mazarias antoranz https://flic.kr/p/2dNLUwJ

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Niño Sol de Santiago Ripollés. Madrid. by Caty V. mazarias antoranz https://flic.kr/p/2dNLUwJ
#worldpride #amomadrid #gay #lgbt #queer #homo #artemaricon #orgullogay #worldpridemadrid
Cibeles, la más guapa @worldpride2017 #madrid #worldpride #cibeles #amomadrid (at Plaza de Pedro Zerolo)
La noche de Madrid. Mercado San Antón #lovemadrid #amomadrid #spain #madrid #arquitectura #architecture #mercadosananton #🇪🇸
A la verdad que me la estoy pasando súper mega hiper bien rodeada de personas maravillosas... Esta en una súper experiencia nunca antes vivida... #amomadrid (en Next International Business School)
A ritmo de chunda-chunda! #cibeles #madrid #lifestyle #citylife #monument #travel #amomadrid #castizo (en Ayuntamiento de Madrid - Palacio de Cibeles)
Tengo tanto miedo, que voy a comerme otro yogur.
Querida Annia, querida Sondrea,
Son las 2:30 am. Acabo de comerme media bolsa de frutos secos, un sandwich de queso y mermelada, y dos onzas de chocolate crunch. No es necesario que te diga que estoy ansioso. He cometido un error: no saber qué ver antes de dormir y ponerme “Madrileños por el mundo”. Y ahora tengo la cabeza llena de preguntas. Y tengo miedo. Mucho miedo. Un pavor, terrible.
Se acerca un final de ciclo para mi, y me angustia no saber qué hacer, si quedarme, si irme, si perros o hijos; si ser un nini toda la vida. Tengo el fantasma de Alemania a mi espalda, que más que fantasma es una prueba fiel de supervivencia, que no fue súper, pero sí vivencia (findelchiste); y con esto me doy cuenta de que en Madrid el frío no me asusta, y tampoco lo hacen los días cortos de invierno. Tengo un miedo que me congela cuando pienso en la soledad en otra ciudad, cuando aquí vivo sólo sin problema. Después de 24 años sentado en un sofá, he conseguido ir dos meses seguidos al gimnasio, y ahora voy sólo la mayor parte de las veces: hoy casi he intuido mis abdominales, que mañana ten por seguro, ya no estarán ahí. En Madrid tengo ahora mismo la mejor vida que he podido tener nunca antes, y estoy rodeado de gente en la que me apoyo continuamente, y que espero lo hagan, que lo hacen, también en mí.
Hay una fantasía en mi cabeza, la de irme a una ciudad donde todo sea mejor, fácil y bonito; y cuando veo Madrileños por el mundo, y las caras de esa gente que echa de menos su Madrid, hay una tristeza tan profunda, que igual está sólo en mi cabeza, pero que en ese momento entiendo y comparto como si hubiera parido a esa veterinaria anestesista de alpacas, hija de americana y español que se fue a Portland; que me tiemblan las piernas. Y luego pienso en los inviernos europeos, y en sus jornadas laborales en las que entras a trabajar denoche y sales demiedo, que yo no sé. No sé si aguantaría esto. Y pienso también en que no tengo pareja, que ahora mismo ni la quiero, pero maldita sea, todas esas parejas de Madrileños que se fueron por amor a la conchinchina. ¡¿Dónde está mi hombre que quiere llevarme a su Conchinchina por amor, para tener perros e hijos en una casa de 300.000 euros en un barrio tranquilo de Eindhoven, cuna empresarial de Phillips y muchas otras empresas tecnológicas?! ¡¿Dónde?!
Y entonces es cuando pienso en Madrid. En quedarme aquí, en vivir aquí. Es una ciudad única, que tiene tanto, que no me cabe. Salvo una cosa, empleo, en apariencia. Pero estoy un poco harto de pensar así. Creo que faltan ideas, que hay que dar en la clave con una buena y empezar algo, aunque sea modesto y pequeño. Y luego pienso en la fantasía excitante de lo desconocido y en que soy joven y, o bien viajo ahora, o no lo haré nunca; y en sabe dios qué hombres con perros e hijos me esperan en sabe bien Él, qué Conchinchina; y me muero de miedo aunque creo que voy a comerme un yogur.
Os quiero siempre,
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