Parece un gato, llega y me recorre las piernas y siento su peligrosa caricia que me alerta.
Parece un perro con su supuesto amor y cariño de fondo pero con la nariz fría y los colmillos cerca.
Parece una mariposa, se presenta linda y colorida, pero sé que ese pequeño aleteo causará un tsunami que me acabará.
El deseo, la imaginación y el instinto pueden ser un amo terrible.















