Me parece de lo más imposible que alguien tal vulgar como vos haya leido a Borges. Por ahí sería mejor que te dedicaras a las novelitas que comentás y dejaras los comentarios de literatura de verdad para gente mejor. Besitos desde La Plata.
A mi me parece de lo más imposible que alguien se crea en posición de juzgar mi (cuidadosamente construida y cultivada) vulgaridad espalda con espalda con lo que he leído o no, especialmente porque es bastante poco coherente tomar a Borges como referencia de eso; no sólo porque Borges es lectura obligatoria en las escuelas muchas veces, así que mis gustos particulares tendrían poco que ver en haberlo leído o no, sino también porque cualquiera que haya aunque más no sea ojeado los diarios de Bioy Casares sabe que la idea de Borges como parangón del refinamiento y opuesto a vulgaridad viene de una idea muy específica de lo que es la vulgaridad. Y no necesito decirles quienes imponen y sostienen esa idea.
Por otro lado, esto podría ser una respuesta incisiva y mala leche citando mi conocimiento de la obra del tipo, pero la verdad es que el hecho de que alguien haya decidido escribirme esto en base a dos referencias menores a Borges hechas al vuelo en la introducción de dos capítulos me halaga enormemente: el tipo de atención que requiere calar esos dos comentarios como para escribir algo al respecto habla de une escucha alerta y diligente, y ¿qué más puede une pedir como hacedore de contenido? Así que cariñosos besitos desde Bahía Blanca para vos, Anon, que tanto trabajo te has tomado.









