Lo que me gusta de este tipo de series británicas es que saben ser dramas y comedias a la vez (llámese Please Like Me, My Mad Fat Diary). Por un lado te hacen reflexionar un montón, angustiarte, replantearte aspectos de tu propia conducta, pero mientras tanto te van tirando un montón de chistes y referencias buenísimos para amortiguar un poco la caída. Eso es algo grandioso que tiene el humor (véase Nanette para un análisis más profundo).
Esta serie arranca con su protagonista, Dylan, un paisajista de unos 30 años, enterándose de que tiene una enfermedad de transmisión sexual (clamidia), por lo que decide contactar a cada una de las mujeres con las que tuvo relaciones sexuales para alertarlas y recomendarles que se hagan los chequeos necesarios para estar tranquilas de que no son portadoras de la misma.
Durante las tres temporadas vemos cómo Dylan, siempre de la mano de su mejor amigo Luke y su mejor amiga Evie, con los que comparte casa, hace un recorrido por todo su historial amoroso, vuelve al pasado, rememora sus errores y también sus aprendizajes en cada relación que tuvo, y cómo eso también afecta a sus amigos.
Creo que lo más lindo de esta serie es la relación súper sana de amistad entre estos tres. Se quieren, se respetan, se apoyan, se acompañan, son incondicionales, por más distintos que sean y sin importar los mambos de cada uno. Son muy empáticos y saben dejar de lado su egoísmo cada vez que es necesario. Espero poder construir para mi adultez amistades así.
Otro aspecto que me gustó mucho, y es por esto que recomiendo ver la serie a veinteañeros, es que te muestran esa otra parte de la juventud millennial que no se halla con el modelo de la familia tradicional, el amor romántico, el matrimonio, las exigencias del mundo académico y laboral del siglo pasado. Creo que somos cada vez más los que no nos vemos reflejados en ese esquema, sobre todo a esta edad. Y en la serie lo muestran con total naturalidad, aunque si bien genera conflictos internos en los personajes, nos muestra que es algo que nos está pasando a muchos, por lo que urge un cambio de paradigma.
En cuanto a las subjetividades de cada personaje, Dylan es súper enamoradizo, con un gusto bastante amplio por las mujeres en general, que disfruta el sexo y la compañía y al parecer no tiene inconvenientes para comunicarlo, salvo... (no los voy a spoilear). Luke al principio es un mujeriego empedernido que no para de conquistar y al parecer la tiene muy clara (y la facha lo ayuda), pero con el correr de las temporadas, y junto con las regresiones de Dylan, va a empezar a entender el origen de su comportamiento frío y de rechazo al romanticismo. Evie es una piba muy alegre, positiva, tranquila, inteligente, que tuvo una etapa en la que se decía en contra de la monogamia, pero con los años fue entendiendo que sentía otra cosa.
La termino con muchas reflexiones sobre mis propias relaciones y sentimientos, con bastante nostalgia por esas historias y personajes con los que me había encariñado, ganas de que salga alguna temporada más (aunque ya quedaron resueltos los problemas de la primera temporada, pero nacieron otros que requieren nuevos niveles de madurez para superar). Bastante esperanza de que el amor sano, las buenas relaciones de amistad y hasta el éxito profesional son alcanzables según parámetros y capacidades subjetivas, por fuera de los modelos y tiempos impuestos por las culturas anteriores. Y en ese camino saber disfrutar del aprendizaje y los momentos de felicidad y tristeza, todos necesarios.