-Sigue cantando, sigue haciéndolo siempre Alex-chan
Sonrió dulcemente mientras observaba a su amo, dejando su muñeco sentado a su lado. Camino suavemente, dejando escuchar el sonido de sus pequeños zapatos contra el suelo, dirigiéndose hasta el mayor de ambos.
Tomo la mano ajena y beso tímidamente el dorso de esta antes de colocarla sobre su mejilla, completamente ruborizada por lo avergonzada que se hallaba en aquel instante.
Asintió con suavidad ante la pregunta ajena y abrió suavemente los ojos, respirando suavemente antes de abrir levemente sus labios.
-Fe...liz... San... Valen...tin... Amo-susurro melodiosamente, como si de el canto de un pajarillo se tratase, delicado y frágil a causa de que ella no podía hablar, aun así, había cantado aquellas palabras para mostrarle su cariño a su amo, devolverle tanta alegría y cariño como el otro le había proporcionado al rescatarla de aquel lugar.