Y otro día más de maldito desamor venenoso, hastío, decepción hacia la gente, desanimo y encima comiendo sin parar porque, mis malditas hormonas parecen decirme: “ya que nadie te quiere ni tampoco follas, come y ponte gorda”. Pues, ¿sabes qué os digo, viles estrógenos? Que me he zampado un helado, siento mucha culpa y furia (a la vez que infinitas ganas de llorar, con un terrible puchero diciendo entre hipidos “te odio”), no quiero hablar con nadie y me veo fea y peluda. Pero…creo en el karma. La energía universal me compensará tarde o temprano. Aunque se está cebando bien…












