Píntame como a tus mujeres francesas
Oh, siempre quiso decir eso.
Andrei sonreía ladino mientras yacía desparramado de forma exagerada sobre una plataforma con almohadones, cubiertos con sábanas blancas. Su pose era sugerente, todo él era sugerente, porque no tenía nada de ropa que lo cubriera.
Nada.
Bueno, solo por una sábana arrugada que tapaba parte de sus vergüenzas.
Él se sentía como pez en el agua, y no paraba de guiñarle un ojo o levantar las cejas de forma sugestiva a la persona responsable de que él estuviera en esas fachas. Maryann rodó los ojos como de costumbre ante la falta de seriedad de Andrei en el asunto; pero bueno, quién le mandaba a pedir ayuda a este sujeto. Necesitaba que alguien posara para ella mientras le retrataba, el detalle era que el retrato debía estar como Dios lo trajo al mundo. Mentiría si dijera que no pensó en otras personas, pero se demoró tanto en decidir el asunto que, al final, se vio presionada por la fecha de entrega y terminó por recurrir a la persona menos esperada. Y para cuando se dio cuenta y pensó en la estupidez que estaba cometiendo, Andrei ya había terminando de decir ''Soy todo tuyo''.
El buen Andrei, se gana un pedacito de cielo con este gesto, tan sacrificado...
En fin.
—Solo trata de no moverte demasiado o arruinarás mi trabajo — Maryann le recordó a Andrei, haciendo gala de su paciencia habitual, desarrollada y perfeccionada con el paso de los años para soportar ejemplares como este chico, o su propio hermano.
Andrei alzó un hombro y movió una mano, restando importancia al asunto; él no se iba a quejar, después de todo no siempre tenía a una chica totalmente dispuesta a admirarle en cueros. ¡Y no solo eso! También estaba dispuesta a retratar su belleza en todo su esplendor para que futuras generaciones tuvieran la oportunidad de admirarlo.
Cuando Maryann terminó de ordenar los materiales que necesitaría, asegurándose de que todo estuviera a su alcance mientras trabajaba, tomó uno de los lápices de carbón y comenzó.
Trazo a trazo, el dibujo iba tomando forma sobre el papel. Maryann escuchaba hablar a Andrei y asentía, pero estaba tan abstraída en su trabajo que no le estaba poniendo atención real al chico. Andreí podría estar diciendo barbaridad y media, pero ella ni al caso. Era como estar en trance. Observaba a Andrei con tal atención que era como si lo analizara, o eso le pareció a él. Sus ojos carmines fijos en cada detalle del cuerpo masculino, CADA-DETALLE; tanto así que de vez en cuando Andrei se sentía incómodo, por lo que se removía.
Interesante, pensaba ella. Luego de un tiempo, Maryann podía notar que no estaba siendo tan difícil ni incómodo como creyó. Sin embargo, para Andrei la cosa era distinta ya que no tenía más opción que quedarse quieto ahí donde estaba, y eso era más fácil decirlo que hacerlo. Luego de treinta minutos ya se estaba cansando de estar en la misma pose, y por sus sagradas pelotas, quizás cuánto tiempo más debería estar así. Ufff, ser modelo no es una tarea sencilla.
Y tenía que seguir las instrucciones de Maryann.
''Mueve un poco la mano hacia tu mentón''.
''No muevas el codo''.
''Tu cara, inclínate unos cinco grados''.
''Deja de hacer movimientos extraños y empujar con tus cosas la maldita sábana y el cojín''.
Esa última hizo que Andrei se descojonara de risa, y Maryann le lanzó un lápiz de carbón en la frente para que guardara silencio. El siguiente dará entre tus amígdalas, le dijo. Ouch. Andrei hizo una mueca; Maryann no era exactamente una persona que se caracterizara por tener mal carácter o una personalidad especialmente complicada, pero cuando se trataba de sus dibujos se volvía una harpía mandona. Recordaba haber escuchado a Raynald quejarse de eso.
—Mis calambres tienen calambres.
Tres horas y dos lápices de carbón después, Maryann anunció que había terminado, y Andrei no pudo hacer otra cosa que derrumbarse en el sofá por un momento, para luego hacer un pequeño masaje en las zonas que tenía agarrotadas, como su cuello.
—Eres un exagerado, no fue tanto tiempo --Andrei hizo un ruido que fue ahogado por unos cojines, inconforme con el comentario de Maryann, pero ella ni se dignó a ponerle atención y continuó—, pensé que tendrías más resistencia, si te la pasas de vago en casa o con el trasero pegado a un sillón de tanto jugar en consolas, junto con Syaoran.
—Hey, hey, ¿qué clase de imagen tienes de mi, señorita? —Andrei levantó la cabeza indignado por el comentario. Vamos, él no podía ser tan malo, ¡cuánta falacia salía de la boca de esa chica!
Andrei se puso de pie y caminó hacia Maryann sin preocuparse del hecho de que no llevaba nada encima, total, ella estaba más concentrada en darle retoques a su dibujo, al parecer.
—Es más, yo me preocuparía por la forma en que me vas a pagar este favor... —Andrei apoyó su mentón en uno de los hombros de Maryann y la rodeó con uno de sus brazos. Pudo sentir que ella se tensaba un poco por la cercanía—Te aviso desde ya que solo acepto pagos en carne.
Oh, claro. Nunca hablaron sobre algún pago por el ''servicio'' de Andrei, tampoco es que Maryann hubiera considerado en algún momento ese punto. Ups.
—Bueno, tienes mi gratitud eterna— dijo Maryann muy quitada de la pena, sonrisita incluida. Andrei bufó, esa chica era malísima para hacer negocios.
—Y eso no es suficiente, digo, equivalencia de intercambio. Tuve que posar desnudo con todo lo que significa estar así con todas esas enfermedades raras y los resfríos a la orden del día.
—Claro. Para ti es un asunto taaaan delicado y difícil eso de andar desnudo...—Maryaan miró a Andrei con cara de circunstancia. Si tanto problema era para él, ¿qué demonios hacía en cueros todavía?
—Mira —continuó Andrei, ignorando los ojos escrutadores de la chica—, por lo regular la gente bebe o come algo antes de quitarse la ropa, pero tu ni siquiera me has convidado un jugo; me siento usado.
Si no hay drama, no es Andrei. Pero él tenía cierta cuota de razón, y tal vez debería recompensarlo por haber prestado su ayuda en su trabajo; tal vez debería obsequiarle un paquetes de galletas o algo así. Ok, no.
Maryann se giró, y una de sus manos alcanzó a Andrei del cuello, lo atrajo hacia sí y le besó los labios. Andrei abrió los ojos como platos, porque vale, le gustaba molestar a Maryann, hacerse notar, provocar a la tranquila señorita y, si esta caía, eso era de por sí su recompensa; nunca se hubiera esperado algo así. Pero hey, tampoco iba a desperdiciar la oportunidad si se la estaban ofreciendo en bandeja. Sin embargo, cuando iba a corresponder, Maryann se alejó.
Tks, sabía que era demasiado bueno para ser verdad.
Maryann se puso de pie para retirar del atril su dibujo y guardarlo con cuidado. Ella siempre manteniendo su temple (por mucho que su rostro fuera similar a una señal de alto), pero podía imaginar la enorme cara de ''QUÉ PEDO'' que tendría Andrei.
—Eso puedes tomarlo como parte del agradecimiento. Pero como sé que no será suficiente, puedo invitarte a comer pizza este fin de semana.
Andrei parpadeó descolocado y se rió de buena gana luego de escuchar las conclusiones de Maryann.
—Bueno, no me quejo si me das otro beso, pero la oferta de la pizza suena muy tentadora.
—Que bueno. Ahora, si no es mucha la molestia, deberías vestirte porque Raynald llegará en cualquier momento, y no creo que sea adecuado el que te encuentre en esas fachas— le informó, aún sin mirar al otro. Que tierna, ahora no podía mirarlo a la cara
—Por mi no hay problema. Ya sabes linda —Andrei tomó sus ropas, que estaban tiradas en un sofá cercano y luego dirigió sus pasos hacia el baño—, siempre hay Andrei para todos~.












