"Música, Sistemas e Identidad: ¿Cómo Escuchamos lo que Escuchamos?"
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La música no es solo sonido; es un ecosistema de significados donde cada oyente habita un submundo distinto. Según la TGS (Teoría General de Sistemas), la música funciona como un macrocosmo compuesto por subsistemas (géneros) y sub-subsistemas (estilos), que se entrelazan en un diálogo de identidad y alteridad. Como reflexionó el compositor Milton Babbitt: "La música es, en última instancia, un pensamiento altamente estructurado" —una afirmación que revela su naturaleza como sistema de reglas y relaciones. A esto, John Cage añadió: "El sonido no tiene significado más allá de lo que estamos dispuestos a escuchar". Y ahí está la clave: ¿qué escuchamos y por qué?
Milton Babbitt, 1980. © fotografía Penny Wolin.
John Cage, 1970. © fotografía Marion Kalter.
El Escucha Común versus el Melómano:
Ambos operan desde un subsistema específico. El rock, el jazz, la música académica contemporánea o el reggaetón no son solo géneros, sino marcadores de identidad que reflejan el habitus de cada agente (sujeto). Como señalaba Pierre Bourdieu: "El gusto musical es un operador práctico que convierte lo vulgar en distinguido" (adaptación de "La distinción"). Es decir, nuestras preferencias son prácticas moldeadas por inputs políticos, económicos o culturales del entorno. ¿Exclusión de un género o estilo? Es el sistema retroalimentándose: cada rechazo o abrazo sonoro delata nuestra posición en el entramado social.
El Experto: Mediador de la Escucha Integral
Quien tiene formación musical integral no se queda en la superficie. Escucha la música como un todo sistémico: diseca armonías, texturas, estructuras —desde las propiedades a un nivel general (sistema), hasta las de un nivel más particular (sub-subsistemas)— incluso si su habitus personal lo inclina hacia un subsistema específico. En este sentido, su rol es crear conexiones entre el oyente casual y la complejidad del "sistema-música", a través de la gestión o autogestión artística o cultural como herramientas de articulación para aproximar los diversos modos o formas de escucha. Como un médico que traduce su jerga al paciente, el experto diseña experiencias que transforman la escucha pasiva en descubrimiento estético: "El conocimiento nace cuando lo desconocido deja de asustar".
Ciclos de Conocimiento: Del Ruido a la Revelación
La analogía es clara: así como un paciente aprende términos médicos al enfrentar su enfermedad, el escucha común o melómano puede decodificar la música si se le guía hacia sus capas ocultas. Aquí entra la retroalimentación del sistema: cada nueva escucha genera información, que a su vez modifica el habitus, en un ciclo infinito. La música, entonces, no es estática: es un organismo que muta con sus oyentes.
Conclusión:
La brecha entre el escucha común o melómano y el experto se acorta cuando entendemos que toda apreciación musical es un acto político. Nuestros gustos no son casuales: son huellas de un sistema que nos contiene. Como advirtió Theodor Adorno: "La música es el lenguaje de lo socialmente no dicho". Y como escribió la artista sonora Hildegard Westerkamp: "Escuchar es un ejercicio de resistencia contra la sordera impuesta por el ruido del mundo". ¿Te atreves a escuchar más allá de tu subsistema?
Hildegard Westerkamp, 1992. © fotografía Peter Grant.
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Luís Santiesteban
Compositor e investigador-creador
www.luissantiesteban.com












