xmelancolia-electria
Estar husmeando en casa del señorito era algo habitual en él. Molestarlo su prioridad. Pasada la hora del té irrumpió en su casa, haciendo el ruido excesivo de costumbre para que todos supieran que había llegado, pero él no parecía estar cerca. Caminó por las habitaciones pero no lo encontraba, sin embargo el sonido del piano lo llevó hasta ese dichoso cuarto.
Tenía que admitir, y sólo para sus adentros, que era un sonido bastante bueno. Era tan tranquilizador que podría domar hasta la más salvaje de las bestias. Frunció el ceño al darse cuenta que el único que podría estar tocando sería Austria; sólo cuando era niño había escuchado esa melodía, ahora comprendía de dónde venía. Pero claro que no iba a reconocerlo de frente a él.
— ¡Oh! Así que el señorito ha decidido darme al fin la bienvenida que merezco — Caminó hasta él con las manos en los bolsillos del pantalón — ¿Qué estabas tocando? — Preguntó recargándose a un costado de él, casi poniendo su trasero sobre las teclas.









