Web: Gameboys (2020)
La epidemia de covid-19 que nos tomó por sorpresa en 2020, obligándonos a una cuarentena que se extendió por todo el globo terráqueo, causó una conmoción inolvidable en el mundo del trabajo, los afectos, la escuela y los gobiernos. Mientras las vacunas estuvieron en etapa de estudio, tuvimos que modificar nuestra rutina de un modo dramático. "Quédate en casa" era la recomendación universal, seguida de "usa barbijo" y "lava tus manos con alcohol en gel". Tiempos duros para todos, pero para los productores de contenidos audiovisuales fue una oportunidad de agudizar el ingenio a la hora de no quedarse quietos.
En Luzon, la isla más grande de Filipinas, la cuarentena afectó a sus más de sesenta y cuatro millones de habitantes, pero eso no impidió al director Ivan Andrew Payawal, a su guionista Ash M. Malanum, al equipo técnico y a los actores presentar una historia de amor e influencers, en el marco de un género artístico conocido como "Boy´s Love". Así, lograron una historia que, tras dos temporadas y una película ("Gameboys, The Movie", 2021), se ha convertido en un pequeño fenómeno del género.
Cairo "Cai" Lazaro (Elijah Canlas) es una estrella de internet dedicada a los gameplays. Entre su público, se topa con un tal Angel2000, nombre de usuario de Gavreel Alarcon (Kokoy de Santos). El invitado no tarda en manifestar su costado juguetón, instándole a tener una cita, lo cual despierta el instantáneo rechazo de Cai. No obstante, los tira y afloja de ambos van formando una relación en la que la fuerza de la realidad (el padre de Cai está internado por covid y los de Gavreel ya han fallecido) se impone con su amarga contundencia. A la historia se le añaden dos personajes importantes, ambos ex novios de Gavreel: la chispeante Pearl Gatdula (Adrianna So) y el posesivo Terrence (Kyle Velino), quienes le agregan más diversión y conflictos a los que los protagonistas ya deben afrontar por la pandemia.
"Gameboys" es una serie agridulce, testigo de una época por demás compleja. Sucede en Filipinas, pero lo que cuenta, más allá de la historia de amor adolescente y de sus personajes adorables, es reflejo fiel del modo en que la humanidad se ha enfrentado a una circunstancia médica extrema. Una sorpresa más que grata.








