“Él tenía a su reina. Ella lo hacía feliz. No portaba una corona sobre su cabeza, pero su alma poseía un brillo que ninguna joya le podía brindar. Él estaba dispuesto a dejar todo por ella. Pero un día, los privó a todos de su belleza. Él quedó marcado de por vida, buscándola entre sueños, alucinaciones, hasta que aprendió a vivir sin una parte de su ser.”














