Que jamás el destino, comprendiéndome mal, me otorgue la mitad de lo que anhelo y me niegue el regreso.
tauro: William Shakespeare
Cuando caído en desgracia ante la fortuna y los hombres
y en soledad lloro mi condición de proscrito. El recuerdo de tu dulce amor me llena de riquezas,
y en esos momentos no cambiaría mi destino por el de un rey.
¿Me contradigo a mí mismo?
Muy bien, entonces me contradigo.
(Soy extenso, yo contengo multitudes)
Pero espérame guárdame tú dulzura. te daré también una rosa.
Y si tienes capacidad de amar
ámate a ti mismo primero
pero siempre sé consciente de la posibilidad de
la total derrota,
ya sea por buenas o malas razones.
No tienes que ser buena.
No tienes que atravesar el desierto
de rodillas, arrepintiéndote.
Llevo tu corazón conmigo (lo llevo en mi corazón),
Nunca estoy sin él (donde quiera que voy, vas tú
amada mía; y lo que sea que yo haga es tu obra.)
Espero y siento dolor. Creo que me estoy curando.
sagitario: Emily Dickinson
Yo habito en la posibilidad.
capricornio: Edgar Allan Poe
¡Ah, sueño demasiado brillante para durar! ¡Oh esperanza estrellada que te alzaste solo para ser cubierta por las nubes! Una voz llama desde el futuro, "'¡Adelante! ¡Adelante!", pero sobre el pasado.
Aferrate a tus sueños Porque si fallecen La vida sera como un pájaro sin alas incapaz de volar.
Este trascendental brillo Es la mejor parte (De la nada hemos de cantar) sin perder la cordura recuerda pues; una sola voz basta para desatar mi insensata locura .