... Tenéis que poneros en sintonía con los seres humanos de una vez, la desconexión que tenéis con aquellos que Ella nos encomendó proteger y cuidar es bestial. No sabéis nada de su biología, pues aún pensáis que lo normal es que nazcan de las costillas de los varones – miró de soslayo a Gabriel, que se miraba los pies en ese momento con mucha atención- y aún menos de sus deseos, sus anhelos, su bienestar y su felicidad… si hasta os importaba un pimiento que muriesen todos en el Apocalipsis, por el amor de Dios! – dijo con voz ronca, cada vez más furioso- Así que, os guste o no, vais a escuchar como son, que les mueve, que les atrae, que les entristece y como se relacionan entre ellos. Vais a saber, a aprender, porque Ella es omnisciente, pero vosotros, panda de egocéntricos estirados, no. – Crowley respiró profundamente, tratando de dejar de echar humo sin conseguirlo. Los ángeles más cercanos se retiraron a prudente distancia- Y es la última vez que tolero una interrupción de la clase por esta causa. Podéis hablar conmigo en mi despacho, podéis poner mil quejas a la dirección celestial, y podéis escribir “Crowley cabronazo” en la puerta de los baños tantas veces como queráis…- Miguel se llevó la mano a la boca- pero esto no va a pasar más veces. En este aula vais a escuchar palabras y expresiones que, como dicen algunos meapilas, harían llorar al niño Jesús, pero todo con la finalidad de que de una vez aprendáis que el pecado está en la intención, no en el hecho en sí. Vais a aprender que amar no es pecado, pero dañar a alguien con la excusa de que lo hacéis por amor, si.