Estaba de buen humor. Era evidente en la manera que se movía por la cocina al son de la distante música proveniente de la fiesta de disfraces. Nyala tenía que admitir que le encantaban los momentos así, cuando caía la noche y podía vagar por los pasillos, sabiendo que todos estaban ocupados con cosas que a ella, realmente, no le interesaban mucho. Pero su estado de ánimo no se debía únicamente al poder desconectar de su trabajo, tenía que ver, y mucho, con haber conseguido recibir una carta a su hermano. Con la fiesta como distracción, no le había resultado difícil hacerlo, ahora sólo tenía que esperar el momento para enviarle una de vuelta.
Tarareando la canción que flotaba en el ambiente, giró sobre si misma con gracia, su pequeño baile viéndose interrumpido cuando chocó con alguien de manera brusca, perdiendo el equilibrio. ( @b-astian )












