Lo que se denomina Vida en la creación es, en todas las formas y en todos los seres, un solo y mismo espíritu, una llama única. Pero tal generalización conduce demasiado rápido al fin. Es más bien en la multiplicidad y en los detalles de las imágenes donde debemos hacer sentir la función productora de imaginación de las llamas imaginadas. El verbo encender debe, entonces, ingresar en el vocabulario del psicólogo. Él domina todo un sector del mundo de la expresión. Las imágenes del lenguaje encendido enardecen el psiquismo, dan una tonalidad excitada que una filosofía de lo poético debe precisar. Gracias a la llama, tomada como objeto de sueño, las más desvaídas metáforas llegan a ser realmente imágenes.
Fracmento; Bachelar.
















