A mi padre Juan Carlos Puebla
Llegaba a casa con un rollo de papel y me daba una alegría inmensa cuando, al desenroscarlo, aparecía una obra de arte. Un dibujo, un grabado, una pintura. Lo escuchaba decir a mi madre, que ese amigo no la estaba pasando bien o que venía a comer a casa, mamá Ina lo comprendía. Mi padre, amigo de muchos artistas de la escena mendocina, supo acompañarlos en el devenir de elegir el arte como forma de vida. Cada obra tenía su historia.
Las casas donde viví con ellos siempre tuvieron las paredes llenas de obras y objetos tanto originales como láminas que mi padre llevaba a enmarcar , las pequeñas esculturas eran elegidas por mi madre y convivían en armonía.
Al llegar a la última casa donde vivieron y donde falleció como presintiendo regaló a cada uno de sus hijos una obra. Me dio un retrato en carbonilla de su querido amigo y artista Escape, siempre me decía que era yo sin serlo.
Esta obra es de algún modo el inicio de mi amorosa colección de arte contemporáneo.
Creo que el espacio es fundamental para toda persona vinculada al arte, es por eso que mi colección fue mutando y acompañándome desde hace mucho tiempo y ahora están en este espacio vivo donde habito con mi hija. Las paredes, el piso, muebles, biblioteca y rincones son las formas de sostén de mis más de 60 obras y objetos, y que quedan aún sin enmarcar. Muchas de las obras son de artistas mujeres, mi mirada ha estado ligada desde el inicio a las expresiones artísticas de ese mundo. No sé si la adquisición de obras o cómo las obras fueron llegando a mi vida tenían el fin de coleccionar, me gusta la idea de una colección sin coleccionismo, cierta libertad en la elección. Vivir rodeada de obras transforma, porque el arte, sin falsas pretensiones transforma.
Me sorprende todo los días vivir rodeada de obras, me gusta ver cómo la luz natural se apropia del espacio. Parte de mi elección de tener este departamento es que la iluminación sea quien le dé a cada obra una nueva imagen. Me da mucho placer cuando regreso a casa y entro y veo las obras. A veces aún me cuesta creer que son mías y todos los logros y desaciertos que hay en cada una de ellas. Me gusta también cambiarlas de lugar a capriccio.
Cada obra tiene su historia, su relato, también tiene lo azaroso del momento, lo no planeado.
Una vez cuando viajé a Bs. As., por mi publicación El Ojito diario, Diamante editora, traje una obra de Liv Schulman, un objeto que fue demorado junto conmigo, escaneado y sospechoso en el pre embarque. A punto de perder el vuelo y mostrando la autentificación de la obra, terminé dando una breve charla sobre arte contemporáneo.
La interpretación del arte.
Comencé a realizar producciones y acompañamientos de muestras en curadurías a artistas mendocines, siempre lo sentí como parte de la producción, que le artiste me dejara una obra. No toda producción involucraba ese intercambio, siempre fueron de mutuo acuerdo y estas obras han ido siendo parte de mi colección. Es así como un vestido de plástico transparente con representación del sistema respiratorio pende en la sala. La instalación de Macarena Miranda respira y cuestiona.
Coleccionar, acopiar arte, ser guiada más por mi sentir que por una especulación o un destino.
Tengo obras que van dando cuenta de un ciclo de procesos. La chapa intervenida con aerosol de Coty Giuliani, un retrato en puntuación numérica de Regina SanMartino-Register Registrated, un bosque con ciervo de Joana Celeste; muestran un relato del arte en Mendoza, muestras, exposiciones y talleres a los que en tantos años he asistido y también creado. De Proyecto Ojo me quedaron obras de Juan Sebastián Bruno, del primer taller con dedicatoria de Daniel Bidoski-Dani Dan y otres. He comprado, he regalado y he hecho comprar obra y aun lo realizo.
En Diamante Apartamento DAAC, nombre de mi hogar espacio de arte, residieron dos artistas Loruhanna Guerrero Mirabal, de la cual tengo una instalación, y Jana Fanjul que realizó muestra e intervención y su obra me acompaña. La mejor y más alegre forma de adquisición de obras ha sido y es Imagen Accesible, proyecto de Facundo Díaz con el cual he colaborado y nos une la amistad y el respeto. Aquí en DAAC se hizo una de esas ferias con precios accesibles, con artistas en proyección, con fiesta, porque el arte es un ritual de fiesta también. De una de esas adquisiciones una de las paredes fue pintada de azul, ya que la instalación de Alfredo Dufour así lo requería, es una de las obras más cuestionadas por quienes visitan mi casa y me encanta porque el arte debe incomodar y hacer preguntas de la misma manera que producir asombro y placer, expresiones que recibo de muchos que no son público relacionado con el arte y cuando entran, preguntan maravillados si soy artista y qué son todas estas obras.
La última obra que adquirí es un volcán, un pequeño grabado de Caro Simón. Amo los volcanes y visitar su espacio y la charla tan amena que tuvimos me hizo desear comprarle algo. He recibido varias obras como obsequio de parte de artistas, ya sea como agradecimiento a la producción, como invitade de Cósicas (un programa en streaming que tuve), por haber realizado algo juntes, siempre con ese gesto hermoso que es regalar, sabiendo un cariñoso destino para ellas.
Tengo mucha relación con el cine, los films sobre colecciones, sus historias, y la ficción, uno de ellos: Las horas del verano, de Olivier Assayas del 2009 me hizo reflexionar sobre qué hacer con una colección. He pensado darlas en donación a distintos lugares apartados de la ciudad, que vayan habitando con quienes no están lamentablemente en contacto con el arte contemporáneo. Lo imagino a modo de road movie, yo cargada de obras dejándolas en escuelas, tiendas, asilos, jardines de infantes, salas de salud, no sé, hacer de ellas una nueva historia.
Tengo mis obras preferidas: un Conejo -dibujo de Sandre Pereira- y una pintura de Belén Romero Gunset adquirida online en 2015, obra-performance que integraba Amigo del interior en Barrio Joven arteBA. Me rodean obras de amigos y amigas de la vida en afecto con el arte, podría nombrarles y relatar tantas historia detrás de estas piezas de cariño coleccionables pero me llevaría otro texto y me gusta el relato oral así es que están invitades aquí a mi espacio en la ciudad, a este transcurrir del arte que fui llevada por mi hedonismo y conocimiento con la única fortuna que da el deseo de poder realizarlo.
Adriana Puebla aka Barbarita Diamante