Guerra mexicano-estadounidense
La guerra entre México y los Estados Unidos (también conocida como intervención estadounidense en México, 1846-1848) estalló por la decisión de anexar Texas al territorio estadounidense en 1845. El presidente estadounidense James K. Polk (cuatrienio 1845-1849), con la intención de apoderarse de más territorios mexicanos, utilizó la disputa territorial de Texas para provocar una guerra que desató las invasiones de California, Nuevo México y las tierras centrales de México. Tras la caída de la Ciudad de México en septiembre de 1847, el gobierno mexicano cedió un territorio de 1.370.104 kilómetros cuadrados (529.000 millas cuadradas) a los Estados Unidos, mediante el Tratado de Guadalupe Hidalgo. A menudo los historiadores de la época y otros posteriores han considerado esta guerra una invasión injusta que agravó las divisiones internas en los Estados Unidos y condujeron a la guerra de Secesión de 1861-1865.
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