Océanos de 💙💙💙 #babeando #bebeando #tito #sobrino #amormaximo #baby #bebe (en Paseando Por San Martín) https://www.instagram.com/p/B1pRTGtIKRUiNS1uCmuxdlplMbMMxfV4HW8tMc0/?igshid=5kwprw3k3mu1

seen from Canada
seen from China
seen from China

seen from United States

seen from Bulgaria

seen from United States

seen from China

seen from United States

seen from United States
seen from China
seen from Canada

seen from Brazil

seen from United States
seen from United Kingdom
seen from Colombia

seen from Poland
seen from China
seen from United States
seen from Iraq

seen from Brazil
Océanos de 💙💙💙 #babeando #bebeando #tito #sobrino #amormaximo #baby #bebe (en Paseando Por San Martín) https://www.instagram.com/p/B1pRTGtIKRUiNS1uCmuxdlplMbMMxfV4HW8tMc0/?igshid=5kwprw3k3mu1
Durante muchos años pensé que tenía un serio problema con los niños, algo así como impaciencia crónica. Luego noté que al relacionarme con ellos lo hacía de la mejor manera, que a lo sumo me fastidiaba un bebé en exceso llorón (que de todas formas tenía sus razones para llorar ya que no puede comunicarse de muchas otras maneras) o esos niños inquietos que no tuvieron padres inteligentes a tiempo, indomables, casi un arma biológica de destrucción masiva (prueben liberar cien niños de este tipo entre 3 y 5 años en el Pentágono y lo destruirán en 12.5 minutos).
La única vez que me puse a pensar en el tema me di cuenta que lo que no soporto no son los niños, son los adultos-cerca-de-niños. Por alguna razón, hay cierto grupo de seres humanos que se convierten en algo por completo desagradable ante la presencia de un bebé o un niño. Hoy mismo vi como algunos integrantes de mi familia, ante la presencia de un niño de 9 meses, todos se convertían en un niño de 9 meses, se comportaban como tal, e intentaban comunicarse, divertirse y agradar al niño de 9 meses.
No. Peor. No se comportaban como un niño de 9 meses, se comportaban como ellos creen que se comporta un niño de 9 meses. El resultado era una manada de adultos haciendo un montón de estupideces, y el niño era el único ser sensato de la habitación, que miraba lo que pasaba a su alrededor con el mismo asombro que tendría yo en su lugar. Tal vez desconcierto, y quizá le divertía la torpe forma de imitación que adoptan seres que se supone él debe imitar y no al revés, y termina siendo divertido como cuando vemos monos comportarse como humanos o como cuando jugamos con un loro, poniendo por caso que esta aberrante práctica zoológica fuera divertida para alguien, cosa que no, a no ser que tenga un cerebro de 9 meses, sin estrenar.