¿Se acuerdan de After Dark? Si no tuvieron uno de sus lisérgicos salvapantallas es que nunca utilizaron Windows 3.1.
Hablamos de 1989, tiempo en que uno podía quedarse varios minutos embobado mirando tostadores volantes, gracias a lo cual Berkeley Systems construyó una de las más inusuales franquicias de la informática: la de animaciones, a veces interactivas, que protegían nuestros monitores a tubo.
Luego llegó la EPA a dictaminar que los monitores fuera de uso debían apagarse porque gastaban mucha energía y se acabó la diversión.












