En la obra de Pilar Pequeño, la naturaleza es la protagonista absoluta, un trabajo en el que la belleza reina sobre todas las cosas, pero en el que encontramos método, estrategia creativa y coherencia.
Desde 1981, la fecha en la que podemos datar sus primeros trabajos, hasta la actualidad, la observación de su entorno, y muy especialmentela búsqueda de ciertos aspectos de la naturaleza, definen en gran medida toda su producción. Si exceptuamos la serie Washintong (1981-1991) en la que fotografía paisajes urbanos y edificios principalmente.
En la serie Invernaderos (1982-1990, se centra en esas estructuras en las que durante todo el año se mantiene una misma temperatura, una especie de retratos de interior en el que las plantas y la humedad crecen entre plásticos.
Su serie más importante Plantas, que se inicia en 1993, que continúa hasta hoy, y la seriemásinteresante para mí.
Charcos, flores silvestres,flores naturales, floressumergidas... Diversas posibilidades para adentrarse en un mundo vegetal en el que el agua es muy importante, por las posibilidades que ofrece de tranparencias y matices a las hojas y plantas. Floresyplantas que a veces son fotografiadas en sus paseos por el campo, y otras trasladadas a su estudiocolocadas e iluminadas, creando bodegones esenciales en los que la luz y la sombra definen formas ybrillos.
Su último trabajotratasobre la huella del hombre en la naturaleza, una vuelta a su trabajo “ americano” de finales de 1980, ampliandosu objetivo y abarcando ruinas de lugares abandonados,en los que por los huecosde ventana o puertas vemos asomar naturaleza, auténtica y totalprotagonista de toda su trayectoria.
















