En ocasiones me acerco en las proyecciones a gente bajo mi propia iniciativa, sin que estas personas me lo hayan solicitado u autorizado. Siempre se trata de personas muy próximas. En estas ocasiones invariablemente soy recibido con rechazo. En las ocasiones en que la visita está acordada previamente, soy recibido amistosamente, incluso con anhelo.
Esta ocasión fue un poco diferente. La visita había sido acordada y la iniciativa partía de la otra persona, pero la recepción no fué tan amistosa como en otras ocasiones. No es que sintiese rechazo o disgusto, pero se me hizo saber inmediatemente que “no estaba a la altura de las circunstancias”.
El motivo de ello era que se me consideraba incapaz de comprender la información que se me tenía que transmitir. A pesar de ello insistí, así que se me mostró una escena en la que personas circulaban por una ciudad geométrica, encontrándose y transmitiéndose mensajes de unas a otras. Una de las personas que participaban en esta intrincada malla de comunicación había roto recientemente una relación con BigMindMaster.
Me llegó clara la idea de que toda esa circulación de mensajes respondía a un orden, un propósito, un plan y una necesidad. También que las personas implicadas en ello se entregaban a un compromiso que no romperían fácilmente.
Después de esto cambió la actitud de BigMindMaster hacia mi, quizás no era demasiado digno, pero no completamente indigno.
Había algo más. Algo que está escondido en algún rincón de mi memoria. Quizás algún día pueda recuperarlo y entregarlo.
Ahora, su mensaje para mí, para que transmita a su presencia mundana, tiene relación con otra pareja más antigua: ella vive su vida. La vida de BigMindMaster no ha de depender de la de ella, pues siguen caminos separados.