Bite and lick
Aunque el tiempo pasé, no podré olvidar las noches a su lado, sobre todo en las que había tormenta, ella corría para acurrucarse conmigo y que la abrazara.
Otras noches le encantaba morder y lamer mis dedos después de espantar con sus gruñidos a los gatos vecinos. Siempre atenta a quien se acercara y a cualquier ruido. Sin duda su llegada fue una chispita de alegría a mi vida y así la llamaba.
Mi chispita. A decir verdad no sé quién de las dos era la mascota, pero sin duda no la olvidaré y otra como ella no encontraré.
Papittafritta











