¿Te preguntás qué pasa con el papelerío que te piden para escalafonamientos y suplencias en el Ministerio de Educación de Santa Fe?
En la foto se ve lo que sucede con carpetas desde una junta evaluadora. Según me contó la persona que sacó la foto, estas carpetas "no fueron reclamadas" por las escuelas y por eso se tiran.
Es lógico pensar que no toda esta documentación no puede tener un destino feliz de manera completa y útil, dado que es una masa enorme de papeles y papeles. Algo sorprendente en pleno siglo de Tesla, SpaceX, la Internet de las Cosas y Google, puesto que además el Ministerio tiene contabilizados los cursos que hace cada docente en sus registros. Desde hace años, instituciones como la Universidad Favaloro piden una simple declaración jurada a sus ingresantes con el listado de antecedentes para evaluación. En las entrevistas, cada uno muestra la documentación original y si miente queda afuera por un buen tiempo, amén de la posibilidad de problemas legales por falsear.
Pregunté a un gremio sobre este tema. Me dijo "Meh, están digitalizando las cosas, no sé, veremos, quién sabe, puede ser, no sé". Nada
¿Viste todo el tiempo y el dinero que invertiste en hacer estas carpetas redundantes y anacrónicas?