«don’t be afraid, I feel it too»
— Kylo Ren @secretwarsrol

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«don’t be afraid, I feel it too»
— Kylo Ren @secretwarsrol
Sin dejar de preguntarse cómo había sido posible que, prácticamente de la nada, hubiese sabido dónde encontrar a una de las tres hijas de Ego, en cuanto le habían anunciado que había despertado, acudió en busca de aquella a la que todos llaman Bubbles. En silencio, se adentró en la sala, manos en la espalda, observándola por unos segundos antes de pronunciarse.
— No están aquí, ninguna de tus hermanas. Cuanto antes asumas la realidad, antes acabará todo. — Su voz sonaba distorsionada debido a la máscara.— Pero no hay razón para tener miedo si colaboras. No tengo intención alguna de hacerte daño.
Por más que había tratado de resistirse contra sus captores, le había resultado imposible. No tenía ni idea de cómo, pero habían podido con ella. Se había pasado la mitad del viaje llorando pensando en su hermana, y en que la pagaría muy caro después de aquella broma tan pesada que parecía llevar el sello de Cactus. Sin embargo, cuando por fin vio la luz, frunció el ceño al ver a aquel muchacho frente a ella.
— Venga ya, Cactus. Quítate esa máscara y deja de hacer el panoli. Te voy a pegar una paliza en cuanto me sueltes. ¿Qué quieres que haga? ¿Hacerte la cama todos los días por una semana? Está bien, ¡Pero suéltame!
— Olvida a tu hermana, no está aquí. Ninguna de ellas. Aunque de no colaborar podrían acabar en este mismo lugar también. ¿Estás dispuesta a correr ese riesgo? Vas a darme información sobre las bases rebeldes y si me interesa lo que oigo quizás de la orden para que te liberen. Podrías volver con ellas. ¿No es acaso lo que quieres?
Las palabras de aquel hombre hicieron que frunciera el ceño. Realmente no parecía ser una broma, y por supuesto no quería que sus hermanas acabasen allí. Trató de soltarse pero los amarres eran demasiado fuertes hasta para ella.
— ¿Qué quieres de mí? Si tengo que morir por los rebeldes, moriré con orgullo. No tienes nada que hacer conmigo. No voy a darte ni una sola gota de información.
La respuesta ajena le sorprendió, aunque no tardó en dejar entrever una risa con tintes despectivos. Estaba más que acostumbrado a la fidelidad de los rebeldes por la causa, pero al final, de un modo u otro, acababan sucumbiendo. No pensaba dejar que ella fuese de menos.
— Lo veremos. — Se colocó ante la chica y extendió una mano en su dirección, dejándola casi a la altura de su cara mientras comenzaba a emplear sus capacidades telepáticas para indagar dentro de su mente en busca de esa información.
Presionó la mandíbula al oírle, frunciendo levemente el ceño. En su interior comenzó a sentir un cierto magnetismo hacia aquel hombre que ella misma se negaba a compartir en cuanto a sus pensamientos. Presionó cada músculo de su abdomen como si eso pudiera ayudarla a reprimirse, aunque pronto comenzó a percibir unos sentimientos que no eran suyos.
— Tú... Tú estás enfadado... — Hizo una pequeña pausa, mirándole.— Y tienes miedo.
Notó su resistencia, lo que llevó a Kylo a agarrotar los dedos de la mano como si pretendiese ejercer más presión y acceder a sus pensamientos de aquel modo. En parte lo consiguió, pudiendo ver ciertas imágenes de sus hermanas y algunas caras de los famosos rebeldes. Sin embargo, sus siguientes palabras le hicieron detenerse de golpe. Que acabase de acceder a su mente también fue algo que lo dejó completamente desubicado, incluso perturbado, pero decidió fingir que no había sucedido tal cosa.
— Tú temes decepcionarlos. A todos y cada uno de ellos, en especial a tus hermanas. Pero lo que no eres capaz de ver es que ya lo has hecho.
— Y tú temes ser uno más. No llegar a ser nadie en todo esto. — Su rostro palideció cuando pareció que obtuvo la información que quería de ella.— ¡No! ¿Qué ganas tú con todo esto? Suéltame.
— Yo lo gano todo. Soy capaz de ver más allá de mi propio miedo, soy capaz de vencerlo. De hacer lo que sea necesario. Mientras tú te ocultas tras tus hermanas.
— No. No lo ganas todo. Tú lo pierdes todo, empezando por ti mismo. Te equivocas. Yo no me oculto tras mis hermanas, yo estoy justo a su lado. En la misma línea. ¿Puedes decir tú eso de los tuyos? ¿De todo este ejército?
— Pierdo una parte de mí, la más débil. Eso solo me hará más fuerte. — Sonó completamente convencido de sus palabras, aunque una parte de él en el fondo se encogiese de miedo ante la mera posibilidad. Sabía que su debilidad era su propio hermano, no se sentía verdaderamente capaz de hacer frente a algo así— Puede que tú estés segura de cuál es tu lugar pero, ¿y ellas? Siempre te han tratado como a la más débil, lo he visto. Como si fueses a la pequeña a la que siempre hay que proteger. Aquí en cambio todos saben quién soy y hasta dónde llegaré. No me subestimes, niña. Me temen. Soy la clave de esta causa.
— Estás muy equivocado. — Se retorció con algo más de fuerza al escuchar las palabras que le dedicó, sobre todo cuando mencionó a sus hermanas. Alzó la voz y la cabeza en su dirección, eliminando cualquier atisbo de inocencia o debilidad que pudiera proyectar.— ¡NO ES VERDAD! Solo te hacen caso porque te temen. Nosotros colaboramos y somos una familia. Cosa que tú jamás tendrás si sigues por este camino. Y no me llames niña. Me llamo Bubbles.
— ¿No es verdad? ¿Y entonces por qué algo en tu interior se remueve con fuerza? No te comportes como aquello con lo que no quieres ser comparada. Veremos qué es de ti y de tu querida familia en los próximos días. Quizás comprendas que son lazos que se rompen con demasiada facilidad.
Se preparó para contestar, aunque la imagen del contrabandista invadió su mente por los segundos que duró, los suficientes como para darse cuenta y cerrar los ojos con fuerza.
— ¿Han Solo? ¿De qué conoces a Han Solo? Ni se te ocurra amenazar a mi familia. Estás perdiendo el tiempo.
Ante la mención del nombre de su hermano, apretó los puños de manera inconsciente, en señal de rabia. Aunque tras meditarlo unos segundos, en lugar evadir la pregunta, se puso cara a cara con la chica y acabó quitándose el casco, dejando su rostro al descubierto mientras la miraba. Solo hacía falta fijarse un poco para ver el parecido entre él y Han.
— ¿De verdad lo estoy perdiendo?
Al ver que se quitaba la máscara y en lugar de esconder un hombre horrible se dejó ver un chico completamente normal, abrió los ojos con sorpresa. El parecido entre él y Han era más que evidente, debían ser hermanos. Aguardó en silencio unos segundos, clavando sus ojos azules en los oscuros ajenos.
— Sí. Lo creo. Y tú piensas en él. Así que puede que también estés perdiendo el tiempo aquí.
— Pensar en él no significa nada. Cada día que pasa soy más fuerte y tengo más claro qué debo hacer. Ni siquiera la imagen de Han Solo podrá impedirlo. Y si crees lo contrario... — Extendió una mano hacia ella, usando la energía a su alrededor para apretar su garganta, solo lo justo para que sintiese una molestia.— Estás muy equivocada.
En cuanto la soltó, comenzó a toser con los ojos aguados, dejando que alguna lágrima recorriera sus mejillas.— Pensar en él lo significa todo. — Murmuró con un hilo de voz.
— Eres una ilusa si de verdad crees algo así, acabarás viéndolo. Si es que vives lo suficiente. — Tras pronunciar esas últimas palabras, volvió a colocarse el casco y salió por la puerta, dejando un par de guardias al cuidado de la chica.
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