El ambiente en la fiesta parecía revivir poco a poco conforme las horas pasaban, la música ahora era más movida y orillaba a las parejas a bailar y a diferencia de ellos, la doncella no contaba con una pareja de baile, por lo que se dedicaba a rondar la mesa de bocadillos, esos pequeños y deliciosos dulces, aún cuando las fiestas reales siempre le habían parecido de lo más excesivas, la comida era algo que ciertamente disfrutaba. Tomó una copa de esa bebida burbujeante y se dedicó a pasear por el gran salón hasta instalarse junto a una silueta, alguien con quien recordaba haber hablado días atrás e ignorando por completo aquel adorno que dentro de unos segundo de encontraría sobre ellos. “¿Se está divirtiendo, su excelencia?” una sonrisa acompañó sus palabras conforme sus mirada se alzaba para tener una mejor vista de su interlocutor, pero no fue su rostro lo que llamó su atención si no algo que colgaba estratégicamente sobre ellos. “¿No cree que han ido un poco muy lejos con las decoraciones?” pronunció divertida con la tonta idea de que todas las cartas de los muérdagos eran de besos inocentes, lo que no sabía era que aquella carta decía todo lo contrario. @rathan