Lluvia fina. Luis Landero
Jueves 16 de abril de 2026
Celebramos un nuevo encuentro del Club de Lectura “Con mucho gusto”, con sede en la biblioteca Reina Sofía, para comentar la novela Lluvia fina, de Luis Landero (2019).
Lluvia fina, de Luis Landero
En la tarde de ayer Luis Landero, el autor de la obra elegida Lluvia fina, participó en nuestro club de lectura invitado por el programa de ACE (Asociación Colegial de Escritoras y Escritores de España). Cuando en una reunión de lectores se comparten lecturas con el autor, la sesión se enriquece porque el contacto directo aporta nuevas perspectivas y, en muchas ocasiones, muestra a los lectores los procesos de escritura, que suelen desvelar muchas claves de los textos leídos. Ayer tuvimos el privilegio de contar con Luis Landero, autor consagrado de las letras españolas y cuya obra de conjunto revela una coherencia estética y personal que lo elevan a la categoría de grande de la literatura actual.
La obra elegida, dentro de su extensa producción narrativa, corrió a cargo de Mercedes Prieto, participante del club, que ignoraba que compartiría los comentarios acerca de la novela con el propio escritor, lo que añadió frescura y espontaneidad al encuentro.
Lluvia fina, publicada por Tusquets en 2019, presenta una trama que arranca con un gesto aparentemente inocente: Gabriel, el menor de tres hermanos, propone reunir a toda la familia para celebrar el octogésimo cumpleaños de su madre. La preparación de lo que debería ser un día de celebración se convierte en un campo de batalla sin frentes claros, en una guerra de versiones donde cada combatiente (los tres hermanos) está convencido de ser la víctima. Aurora, la mujer de Gabriel, es el "confidente sentimental", como señala el narrador: una mujer de carácter amable que lleva casi toda su vida escuchando confidencias, palabras dichas siempre en voz baja y en tono airado y dolorido que conforman historias relativas. El escritor convierte a Aurora en el eje sobre el que gira todo porque cada miembro de la familia acude a ella para contarle su verdad, su versión de los hechos, con su particular reconstrucción del pasado. Ella escucha, aguanta. Y el lector, que también escucha a través de ella, va comprendiendo que en esta historia no hay culpables absolutos ni inocentes irreprochables. Solo personas que se hicieron daño y nunca encontraron la manera de decírselo bien.
Desde el punto de vista estructural, la novela se divide en dieciséis capítulos que poco a poco van elevando la tensión entre los personajes gracias a una cuidadosa administración de la información de acuerdo con el punto de vista que refiera. Para Landero, como él afirmó, la estructura de Lluvia fina ha sido de las más elaboradas y complicadas de cuantas ha hecho, porque los ritmos son los de la narración oral, que con habilidad traslada a la página y a los que dota de una naturalidad que parece sencilla, pero solo en apariencia. Su prosa fluye de forma natural, intercalando páginas del lenguaje cotidiano con otras de profundo lirismo, junto a descripciones emocionales, de las que el autor es un maestro.
Como explicó Landero, esta obra aborda, a través de esta anécdota concreta de una familia cualquiera, el poder de la palabra, ninguna inocua por inofensiva que parezca, y el papel de la memoria y la ficcionalización involuntaria del recuerdo. En este contexto, los conflictos se imbrican unos con otros y el narrador o Aurora en su caso, los muestran ante el lector sin censura. Cada hecho relatado en la novela se aborda desde diversos puntos de vista para crear un fresco familiar en el que la certeza de la verdad queda diluida en el poder simbólico de lo dicho. En última instancia, la novela trata también del reto que supone crecer, hacerse adulto para comprobar cómo los sueños se truncan o fracasan, y cómo los seres humanos buscamos culpables en el ámbito más cercano, la familia.
Los participantes señalaron al autor aquellas partes o lecturas de la novela que más les habían gustado, tanto desde el punto de vista formal como argumental, formularon diferentes cuestiones a Landero, que contestó amablemente, y dieron diversas interpretaciones tanto a partes concretas de la obra como a su conjunto. Pero si en algo hubo cierto acuerdo fue en que todos los lectores, de una manera u otra, se ven interpelados por la trama de la novela; también en que es indudable que no hay inocencia en las palabras y que a ninguna se la lleva el viento y, finalmente, en que Landero es un auténtico orfebre del lenguaje, haciendo sencillo lo que es filigrana formal. El resultado es una magnífica novela que resulta incómoda en su análisis profundo por lo que subraya de la condición humana.
Como añadidura, Landero nos refirió determinadas decisiones cuando escribe una novela, también su forma de afrontar la escritura literaria, desde los temas, los esquemas, el modo casi artesanal de escribir (a mano), las correcciones, los títulos y todas aquellas cuestiones que hacen que la literatura esté viva. Nosotros como lectores sentimos ayer más de cerca lo que supone ser un escritor auténtico, y Lluvia fina se nos presentó como literatura con mayúsculas. Gracias infinitas de parte de todo el grupo a Luis Landero por su generosidad al compartir tanto en tan poco tiempo. A Mercedes también por elegirlo. Y a la Asociación Colegial de Escritoras y Escritores de España, que nos han facilitado la asistencia del autor a nuestra sesión del club de lectura.