Los silencios eran más peligrosos que las palabras. Esas palabras ahogadas en las cuerdas vocales, que retumbaban una y otra vez en la cabeza haciendo frases perfectas jamás pronunciadas eran las que te mataban por dentro. Además, ese silencio siempre estaba acompañado por el temor que asfixia lentamente mientras tratas de ocultar tu verdadera vida bajo otra falsa, a veces insostenible
Buscando tu aprobado, Hydra Rosis








