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Z O 6
Experimenting with C# 6's new features
Experimenting with C# 6’s new features
Introduction and Background
It has been a very long time, and trust me, I am fed up of “Cool new features of C# 6!” posts already. I mean, each post has the same things, same topics, same content and (usually!) the same code blocks to demonstrate the thing too. However, I never wanted to write the blog to describe the new things in C#, but now I think I should explain the things that are done…
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Somewhere in Texas. USA. Part I.
La Van se detuvo levantando polvo. Los ojos azules de Riley observaron la propiedad privada abandonada y abrió la guantera, sacando su arma. También recogió su teléfono del compartimento tras el cambiamarchas y marcó en llamada rápida el número de Elisabeth mientras abandonaba el vehículo.
–Tengo otra pista, quizá esté aquí. Echaré un vistazo y si no la encuentro volveré. No puede haber ido muy lejos, y ya he peinado todo el perímetro en unos 30km cuadrados. Si, te llamaré –acabó la llamada y guardando el arma en su cinturón, saltó la valla que delimitaba la propiedad privada, entrando en el campo. Avanzando hacia la casa miraba a su alrededor, no se oía nada, ni sospechoso, ni corriente. Texas era un bendito desierto, o, al menos, los alrededores de Fort Hood lo eran.
La madera crujió cuando subió escalón a escalón, y plantándose en el porche intentó ver tras la cortina de la puerta principal.
–¿Skye? –llamó, alzando la voz –Soy Riley.
Creyó ver una sombra y sus sentidos se pusieron en alerta, desenfundando el arma y sosteniéndola con ambas manos. Pero tuvo que usar una para girar el pomo; abierta. Empujó, y entró.
Sin embargo la primera respuesta que hubo fue el crudo silencio.
En el otro extremo de la casa, la aludida, quien no había oído la llamada de Riley Stevens sino solo el crujido de la puerta detuvo su acción. Sintiendo como sus sentidos se agudizaban, la joven Landon alzó su arma y la sostuvo cerca de su rostro al apuntar hacia delante cuando se puso de pie, rodeando la vieja mesa.
Al llegar a la sala, la de cabellos rubios estuvo a punto de disparar al ver el arma, pero no tardó en reconocer a la figura que la empuñaba. Soltó un suspiro de resignación y bajó su ballesta, frotándose el rostro con su mano libre.
–Riley –articuló por lo bajo, quizás algo aliviada.
Ante el movimiento, Riley también había apuntado hacia la rubia, bajando el arma tan pronto la reconoció. Arrugó el ceño.
–Es bueno saber que recuerdas mi nombre, porque saliendo a hurtadillas de la base podrían A, haberte robado la identidad, B, vaciarte el coco, C, acribillarte con automáticas.
Enfundó la pistola y se acercó a ella. No estaba enfadada, o quizá si. Lo que había estado era preocupada, y por esa razón no sonreía por el alivio de encontrarla.
–¿Estás bien? –preguntó. Pero al echarle un buen vistazo y casi corroborar que así era por si misma, negó –¿En qué estabas pensando? Cuando le dices a una colega que necesitas tiempo para pensar y estar a solas, debes especificar que planeas abandonar el único sitio seguro en unos tres estados de perímetro.
Las cejas de Skye se alzaron para arrugar su frente, en un gesto de incredulidad. Le costaba creer que realmente la estuviera… regañando. Soltó una risa de manera silenciosa, manteniendo una pequeña sonrisa irónica en sus labios, cuando se colgó su arma en el hombro.
–Justamente no estaba pensando –respondió al enseriarse– me había cansado de intentar hacerlo, intentar procesar todo. Así que no pensé, dejé que mis instintos me digan que hacer y me dijeron que debía salir de ahí –se abrió de brazos y los dejó caer de manera que golpearon su cuerpo.
–Te dije que necesitaba un momento –le recordó, frunciendo luego los labios.
–Oh great –Riles puso los ojos en blanco –You have a freaking out situation here. And you know what? I get it, you have all rights to freak the hell out, but you better freak out in the base and not here, because you're risking yourself and I'm risking myself too for coming here to take you back. Zeon can't get in the base because it's protected against demons, but this place ain't protected and right at the moment you left, he felt your losty wanderer soul and you can bet his black eyed buddies are coming for you already. I'm trying to be nice here, trying to be helpful protecting what Alex loves the most. So here's the deal, let's get out of here before they get you.
–Hey, I didn’t ask you for you to come and get me –respondió Skye sin pensarlo.
Luego aspiró aire de manera lenta y sonora por la nariz y bajó la cabeza para pasarse una mano por el cabello y así sostener los mechones a ambos lados de su rostro para echarlos hacia atrás.
–Ok… just… –suspiró– I know you’re doing this for him. I’m sorry –se disculpó, en tono bajo.
Su mirada se perdió en el suelo sucio de aquella casa abandonada hasta que logró reaccionar y alzó los ojos.
–Let’s go, I guess –se giró sobre sus pies para volver a la cocina y buscar las flechas.
Riley suspiró audiblemente, agotada psicólogicamente después de que Skye se esfumara hacia la cocina.
–I really understand guys sometimes. Women are a real issue –murmuró, y después se ató el pelo en una coleta, alzando la voz –Hurry up!
No había una sola luz encendida en aquél hogar, así que fue sencillo para Riley captar el tintineo de la lámpara del techo. Alzó la mirada y arrugó el ceño.
–Here we go... About time, guys –murmuró.
Volvió a sacar su pistola y se giró para disparar inmediatamente al pecho del demonio que pretendía sorprenderla por la espalda. Éste no cayó, solo retrocedió y atisbó a sonreír porque tanto él como Riley sabían que las balas solo le harían cosquillas. Pero esa sonrisa nunca llegó, porque tampoco llegaron las cosquillas, sino una sensación ardiente y creciente a medida que su esencia demoníaca era derrotada. Cayó tras un par de espasmos de su cuerpo, como si se electrocutara.
–When I said hurry up, I meat it! –recordó a la rubia.
Volvió a girarse, pero esta vez no tuvo tiempo de apretar el gatillo. De un manotazo, el grandote de ojos negros la desarmó y golpeó su rostro, derribándola.
Tan pronto como escuchó el disparo, Skye se apresuró por colgarse la bolsa de flechas y sostener su arma en alto, volviendo al salón. No dudó en disparar una en la espalda del demonio. Lo especial de tallar sus propias flechas, como siempre solía hacerlo, era la inscripción que podía hacerle apenas perceptible a cualquier ojo. No servía para grandes y descomunales bestias, pero sí para demonios. Otra cosa por la que debía agradecerle a Zero.
La muchacha volvió a cargar otra flecha, repitiendo la acción, puesto que sabía que no iba a matarlo, solo iba a dolerle más de lo normal y dañarlo, pero no mortalmente. Aprovechó el momento que consiguió y corrió hasta Riley, ayudándola a levantarse.
–Get up, get up –la apresuró, empujándola luego hacia atrás y dándole un golpe al demonio con el revés de la ballesta.
La joven Riley pudo finalmente incorporarse, desenvainando su cuchillo. Había perdido su arma y adivinaba que la situación no garantizaba que consiguiese recuperarla sin problemas, así que se defendería de otra forma. Al ver que el demonio había devuelto el golpe a la joven Landon, se adelantó para vengarla con una certera patada en la entrepierna del su recipiente, partiéndole después la mandíbula. Sin embargo tuvo que olvidarse de él, porque acababan de entrar dos más y las cosas iban a ponerse feas.
–I wasn't asking for a party, but if you insist...
Ambos demonios enseñaron la negrura de sus ojos, pero solo uno decidió atacar. Le bastó con extender una mano para lanzar a Riley hacia atrás, impactando la espalda de la joven y su cabeza contra la pared, cayendo dolorosamente.
–Shit… –murmuró, cerrando con fuerza los ojos para asimilar el dolor.
Por un momento Skye esperó lo mismo, ser lanzada como muñeca de trapo tal como lo había hecho el demonio que se había escabullido en la mente de su hermano. Sin embargo, no sucedió. No se detuvo a esperar que alguno la hiciera volar y tras cargar su ballesta disparó al primer demonio que había atacado en la boca.
La flecha atravesó su cráneo, con un desagradable crujir que avecinó la caída del ser. Uno menos. Pero habían dos más, y probablemente sería cuestión de tiempo a que llegaran más.
La joven Landon, escupiendo algo de la sangre que había juntado por el corte en su labio, volvió a cargar su arma, o a intentarlo puesto que uno de los demonios le arrebató la ballesta y le dio un golpe en el estómago. No se quejó, simplemente dejó salir el aire y en seguida contraatacó, empuñando una flecha con su mano y la clavó en el cuello del demonio. Sus ojos azules se desviaron hacia la muchacha que había caído, preocupada.
–You ok? –exclamó, interceptando otro golpe pero recibiendo el segundo en el rostro.
–La quiere viva –recordó el último demonio que apareció en escena.
Había sido cuestión de que la localizaran para que todos los grupos de búsqueda se reuniesen. Búsqueda y captura, claro que allí habían dos objetivos y se salía ligeramente de los planes. ¿Problema? Ninguno.
–A la otra no –sonrió.
–La otra tiene nombre –rugió Riley, ya en pie. Metió la mano en el interior de su chaqueta y sacó un pequeño objeto. Parecía una granada, pero estaba muy lejos de serlo.
El demonio torció la cabeza en un gesto de curiosidad.
–¿La quieres? Tranquilo machote. Toda para ti –sacó lo que se consideraría el seguro y la lanzó a los pies del "jefe de patrulla". Nada sucedió –Oh seriously? Lizz, I'm gonna hate you for this.
Dos de los demonios retenían ahora a Skye, sosteniéndola por ambos brazos. Uno la deshizo de las flechas y el otro golpeó su estómago para que sus fuerzas decidieran en su intento de resistirse. Era momento de un plan B, pero Riley no tenía ninguno, y eso de los planes se le daba realmente mal. Bien, a improvisar.
Como aún sostenía la daga, la lanzó al pecho del último demonio en aparecer en escena y de camino hacia Skye, arrancó la flecha del cráneo del que su amiga había abatido.
Sin limitarse a simplemente dejar que la sostuvieran sin batallar, incluso cuando el golpe que le habían dado le cortó la respiración y sus pulmones ardían ante la necesidad de oxígeno, la joven Landon aprovechó la ocasión que la de cabellos más oscuros creó. Se impulsó para separar sus pies del suelo y cruzó una de sus rodillas por su cuerpo para golpear a uno de los demonios en la entrepierna y movió su cabeza para darle un cabezazo al otro.
Skye se sostuvo la frente ante el golpe que la mareó un poco, pero volvió a golpear al que aún la sostenía, dándole una patada cuando elevó su pie hasta su rostro. Se acercó entonces a Riley y justo alcanzó a voltearse, pegándose a la espalda femenina para interceptar otro ataque.
–¿Qué diablos fue eso? –inquirió, alzando la voz, sin entender qué había intentado hacer con el objeto que había caído al suelo.
–Esa es una buena pregunta, que estaré encantada de contestarte cuando nuestras vidas no pendan de un hilo –alzó la voz, apegando más involuntariamente la espalda contra la de su compañera cuando necesitó evadir un puñetazo; devolviéndoselo certeramente al demonio.
Pero estaban en minoría, y bajo el punto de vista de Riley, fuese cierto o no por parte de la rubia, ninguna de las dos tenía poderes con los que defenderse. Espalda contra espalda no conseguirían mucho, no cuando ellos podían lanzarlas por los aires cuando se les viniese en gana.
Necesitaba su pistola; así que se separó de la rubia y se deslizó en el suelo evitando la embestida de uno de los ojos negros, recogiendo el arma y disparando contra la espalda del que iba directo a atrapar a Skye. Sonrió. Por ese invento en concreto si debía felicitar a su tía.
–Not that fast –oyó a su espalda. No necesitó levantarse, porque el demonio le ahorró el trabajo al hacerlo tirando de su pelo. Detuvo el codo de Riley y la empujó contra la pared, sonriendo ante el quejido de la muchacha. Se adelantó y detuvo su brazo, desviando el disparo cuya bala la cazadora pretendía meterle entre ceja y ceja. La desarmó a base de torcerle el brazo y quitándole la pistola con inquietante facilidad, apuntó a su vientre y disparó una, y dos veces. Dejó que cayese al flaquearle las rodillas y se giró, clavando sus ojos negros en Skye –Basta de juegos. Tomadla.
Los dos demonios anteriormente derribados se pusieron en pie, yendo a por ella.
La muchacha de cabello rubio se apresuró por alcanzar las flechas, empuñando nuevamente una de ellas para defenderse. Logró clavársela al primer demonio en su pecho, y no sin algo de dificultad ante la cercanía, la otra flecha que sostuvo pudo utilizarla para ocasionarle un corte en el cuello al segundo demonio.
Skye soltó un quejido cuando intentó empujar a uno de los seres o más bien empujándose a sí misma para alejarse, intentando que sus ojos azules buscaran la figura de Riley Stevens quien había recibido los disparos.
“Esto es tu culpa, por no hacerme caso. ¡Ella murió por ti, todos lo hicieron!”
Su mandíbula se tensionó al oír la voz de Zero en su mente, recordando aquellos gritos que tanto habían repercutido en su memoria por tanto tiempo.
No podía pelear contra todos aquellos demonios, y de seguir intentándolo solo perdía tiempo que la joven con los disparos se desangraría. Si se detenía, y accedía a lo que sea que aquellos malditos quisieran dejarían sola a Riley y ella podría llamar a su tía, y ella le enviaría refuerzos. Tragando saliva, la joven Landon-Conover soltó las flechas.
–Leave her alone –dijo entonces.
–We didn't mean her any harm, blondie. But when you fight –explicaba el demonio, desmontando la pistola de Stevens porque siempre había tenido curiosidad por la fórmula, de qué estaría hecha para que fuese capaz de matarles. Como no veía nada especial a simple vista, miró a la joven –This is what you get. Now, you're a smart girl for giving up... We'll skip the torture part.
La joven Stevens sentía que necesitaba más de dos manos para detener la hemorragia, y más que su coraje propio para soportar el dolor. Quería hacer algo, pero de lo único que su cuerpo era capaz, era de temblar. Ni si quiera podía pensar en levantarse.
Esforzándose por no cerrar los ojos, queriendo dar aún batalla, creyó ver una silueta en la entrada del salón. ¿Y ahora qué?
–Hey.
El demonio enviado por Zeon y sus camaradas se volvieron, estudiando a la que acababa de aparecer sin invitación. Rubia, ojos azules, jeans negros, cinturón con cartuchos y un rifle de asalto colgando de su hombro izquierdo. Pero no eran sus pintas de rebelde norteamericana lo que debía preocuparles, sino lo cerca que estaba su mano de posarse contra un símbolo que aparentemente, acababa de dibujar con la sangre que brotó del corte que probablemente ella misma se había hecho en la mano.
–I think you're about to be uninvited. –y tras posar la mano en el símbolo, se hizo un destello que impactó contra todas las esencias demoníacas presentes.
(...)
Part II.