I don't know who's going to kiss you when I'm gone
So I'm going to love you now, like it's all I have
I know it'll kill me when it's over
I don't want to think about it
I want you to love me now
[...] Rapidamente se sintió atrapada en aquel beso, perdida completamente y disfrutaba de sus labios sin problema. Su postura se mantenía de la misma forma, no se habia movido de donde estaba y apenas sentía el acercamiento de Dylan hacia ella, sus labios continuaban rozando los suyos, como un beso casto y primerizo.
Fue como si de golpe, algo no la dejara estar tranquila ni mucho menos "mejorando" atrayendo aquel momento en que el hombre que intentó abusar de ella la obligaba a besarlo, sujetandola por las muñecas dejando marcas que aún no se borraban y parecían palpitar de dolor cada vez que los recuerdos venían a su mente. Estaba tan ensimismada en aquel beso, que olvidó todo aquello, olvidó que estaba por voluntad propia en aquella situación y sus dedos se tornaron rígidos al igual que su cuerpo al momento que sintió su lengua sobre sus labios. Abrió sus ojos de golpe, su respiración se aceleró y se alejó de inmediato, cerrando sus ojos mientras colocaba sus manos en el pecho de Dylan como si quisiera alejarlo - No, no, ¡NO! - Exclamó mucho mas exaltada, olvidando que era con el rubio con quien estaba en ese lugar y su cuerpo se tensó nuevamente. - Déjame - Alejó sus manos de su cintura cubriéndose su rostro con sus manos dejando que el miedo la invadiera una vez más y la consumiera por completo.
Continuó con aquel beso con normalidad, notaba la confianza en ella y la recepción de sus movimientos, aun asi, tampoco era su intención que el beso pasara a otro tipo de intensidad, se quedaría en eso, en una pequeña muestra de que todo iba a mejorar.
Pudo sentir la tensión sobre él y se alejó en cuanto ella se lo pidió, aunque jamás pensó que iba a ser de manera tan violenta y su ceño se frunció al escucharla, invadiendolo una angustia al verla de esa manera, asustada, aterrorizada, incluso podría decir que lo desconoció. - Cai... Cai soy yo... -insistió en un tono suave, tomando sus manos, intentando que la ansiedad no le ganara en sus movimientos. - Buba, mírame -le pidió suavemente, llevando sus manos a las de ella para que lo mirara, para que lo reconociera.
Intentó con todas sus fuerzas safarse de sus manos, algo que claro no fue necesario ya que Dylan nisiquiera la forzó y negó con su cabeza repetidas veces, juntando sus rodillas para apretar sus músculos y sentía como su cuerpo temblaba. No habian palabras para describir la cantidad de sentimiento y sensaciones que tenía en ese momento, los recuerdos venían de golpe a ella y no podía borrar de su cabeza la imagen del hombre obligando a besarla y a que lo tocara.
Su pecho subía y bajaba agitado, tenía miedo de abrir sus ojos y encontrarse con una imagen que fuese igual a la de su mente, su cabeza negaba insistentemente y sentía como la angustia nuevamente la consumía, comenzando a llorar desde lo más profundo de su pecho como si necesitara liberarse de todo aquello que continuaba atormentandola.
Sus ojos rojizos se abrieron para encontrarse con los de Dylan, acercándose para esconderse en su pecho buscando su protección mientras temblaba bajo sus brazos - No puedo, sigue aquí, no puedo, no puedo - Murmuró con rabia, con sus dientes apretados y se alejó para poder mirarlo, con una expresión completamente desconcertada, enojada, enrabiada, molesta con la situación. - Los recuerdos llegan y cada vez son más, son cosas que no me acordaba - Añadió angustiada, abrazándose a si misma semi sentada en la cama frente al chico.
Observó con detenimiento cada una de las reacciones de la chica, la angustia le había entrado desde el momento en que lo rechazó de esa manera y se sentía desesperado al no haber nada que pudiera hacer para calmarla.
En cuanto sus ojos se encontraron la recibió nuevamente en su pecho, cerrando sus ojos para acurrucarse junto a ella mientras su respiración era algo más intranquila. - Ya.... buba, tranquila -intentaba calmarla, sabiendo que quizás todo aquello era inútil y negó con su cabeza ante la situación, la vida.
Dejó caer el aire de manera pesada al momento en que se alejó, y la escuchó con la atención que se merecía, sentándose para quedar cerca de ella y pasar su mano por su espalda. No sabía qué hacer, qué decir, quería quitarle todos esos recuerdos de su cabeza, volver a hacerla feliz pero el verse imposibilitado le daba rabia, sintiéndose completamente inútil.
Sin decir más, se acercó a ella, pasando sus brazos por su cuerpo para atraerla hacia y la acunó, literalmente, dejando que su cabeza reposara en sus brazos mientras la rodeaba con sus brazos, besando su cabeza y dejando un beso en ésta mientras cerraba sus ojos, buscando el mismo calmarse, calmar la angustia, la rabia, la pena. - Todo va a pasar... Ya verás que todo va a pasar, buba -aseguró, queriendo convencerse el mismo de aquello, mientras usaba un tono de voz conicliador y bajo-. Yo estaré contigo, siempre -le aseguró, abriendo sus ojos mientras se centraba en un punto fijo, sintiendo que sus ojos ardian de emoción.
Se dejó acercar a él, teniendo completa claridad de lo que había pasado y estaba consciente de todo quello. Cerró sus ojos escuchandolo, nisiquiera sabía lo que decía, solamente el sonido de su voz era lo que quería sentir, como cada vez que le pedía que le contara una historia.
Sus ojos estaban llenos de lágrimas que no se esforzaban por salir, sino que simplemente robaban solas por sus mejillas y sentía su cuerpo debil, completamente fragil y vulnerable. - ¿Y si no pasa? ¿Si nunca se van de mi mente? ¿De mi cuerpo? - Preguntó sentandose nuevamente frente a él para mirarlo, extendiendo sus brazos con sus manos palma hacia arriba y arremangados, dejando ver las marcas en sus muñecas que ahora parecían moretones. - Dylan, lo recuerdo. Me acuerdo cómo me hizo esto, estaba encima mío y yo quería detenerlo, pero era mucho más fuerte - Murmuró con sus dientes entrecerrados mientras lo miraba enrabiada, desahogandose por primera vez en una semana por completo. Se apresuró a quitarse por primera vez el pijama frente a él, para dejar al descubierto sus pechos y las marcas alrededor de estas - Cómo me obligaba a besarlo y cómo me mordía, cómo me agarraba la piel - Agregó con asco, pasando sus manos por su pecho marcadamente como si sintiera rabia de ella misma, de cómo habian ultrajado su cuerpo - Y cómo me tomaba las manos para que lo tocara... - Dijo con su mandibula marcada, llevando sus manos temblorosas hacia su rostro y peinar su cabello hacia atrás, dejando que el llanto nuevamente saliera desde su pecho mientras sus dedos se deslizaban hasta quedar en sus cuello mirándolo.
- ¡Mírame Dylan! Mírame y dime quien mierda soy ahora, ¿Por qué me hicieron esto? ¿Por qué me quitaron todo lo que tenía de mí? - Pregunto enojada, molesta y más que todo, cargada de tristeza, de miedo de no poder volver a ser nunca más ella.
Se mantuvo en la misma posición, protegiéndola, más que nada esa era su única intención. No puso objeción alguna cuando se separó y sus azules ojos se clavaron en los de ella, mirándola con detenimiento, negando con su cabeza reptidas veces ante sus preguntas, para él no cabía esa posibilidad en su cabeza. - No, Cailin, no. Eso no va a pasar, nada de esto va a durar demasiado, buba, te lo juro -se apresuró a decir, rogando que por favor lo escuchara pero parecía que la chica estaba teniendo una verborragia y desvió su atención a sus manos. Había evitado el mirarla con detenimiento, aunque la marca de sus muñecas era algo que había notado cuando lachica dormía y se asomaban levemente. - Cai... -murmuró, observando finalmente su pecho al descubierto, deteniéndose en las marcas, sintiendo una impotencia indescriptible que le provocaron ganas de llorar. ¿Quién mierda se podía haber atrevido a hacerle algo así a ella? ¿A su Cailin? Era primera vez que se encontraba con aquellas marcas y el impacto fue inevitable e indescriptible, todo esto junto con el relato era algo que no se esperaba y que, por primera vez, no sabía cómo manejarlo.
- Cailin, por favor... -le suplicó, tomando nuevamente su polera tan solo para taparla y negó apenas con su cabeza ante sus preguntas, él tampoco tenía respuestas para aquellas interrogantes que todos los días se hacía para sí mismo. - Amor... -susurró en lo que tomaba sus manos y volvía a atraerla hacia él. Nunca había usado aquel término con ella pero ni siquiera lo pensó, tan solo se le salió al verla de esa manera tan desprotegida, tan desesperada y frágil. La atrajo hacia su pecho con fuerza, abrazándola como si no quisiera dejarla ir nunca y aprovechando aquello mismo cerró sus ojos, para que fueran las lágrimas que había contenido las que cayeran. No soportaba verla de ese modo, no estaba soportando su sufrimiento injusto y escucharla de esa forma era algo que simplemente ya no podía controlar. Se meció suavemente con ella, buscando su calma, cerrando sus ojos y recordando la imagen de sus marcas, deseando con todas sus fuerzas poder borrárselas para siempre, no solo de su cuerpo, sino de su vida.
Por primera vez en una semana estaba completamente expuesta para él, mostrando todas y cada una de las cicatrices que había dejado aquel episodio de su vida, sin miedo de que la viera, de que supiera todo lo que había pasado sobre su cuerpo y había distorsionado su mente de esa manera que ahora no la dejaba dormir tranquila, quizás así, era mucho más fácil sentirse un poco más en calma, no se había dado cuenta en que momento habia decidido dejarse ver y contar todo lo que en su mente se repetía una y otra vez.
Sus manos cayeron de su cuello sobre sus muslos, las cuales no tardaron en ser tomadas por él para acercarla a su cuerpo. Sin resistencia alguna, dejó que la fragilidad de su cuerpo cayera sobre el pecho de Dylan, llorando una vez más, sintiendo como su rostro estaba húmedo de lágrimas y su piel se erizaba ante el frío que le provocaba la misma situación. Se alejó apenas un poco de él para poder mirarlo, dejando que su rostro estuviera frente al suyo, encontrándose con sus ojos que parecían verse aun mas celestes bajo esa capa cristalina y negó ligeramente con su cabeza, limpiando sus lagrimas con sus manos para abrazarlo por su cuello, cerrando sus ojos y dejando que su frente estuviera con la suya, en ese momento, todo lo que tenía y todo lo que quería era a Dylan, ahí y siempre, junto a ella, de una manera mucho más cómplice y diferente, en una lucha de la cual, ambos estaban siendo partes. - No me dejes, por favor, tengo miedo - Murmuró abriendo sus ojos para encontrarse con los suyos aquella minima distancia - Te amo Dylan, te necesito - Susurró sobre sus labios, con veracidad, dejando sentir en la calidez de su aliento la sinceridad en sus palabras.
La mantuvo contra sí mientras el silencio era interrumpido nada más que por sus lágrimas y sollozos, los cuales invadían la habitación mientras Dylan intentaba contenerla fuertemente, como si pudiera llegar a desarmarse si la soltaba.
Apoyó las manos sobre sus brazos mientras la miraba, dejando que limpiara el resto de sus lágrimas para relamer luego sus labios, escuchando su súplica a la que asintió suavemente. - No te voy a dejar, Cailin -aseguró, no era la primera vez que lo hacía pero lo haría las veces que fuera necesario hasta que la chica lo creyera. Se acercó a ella, besando su frente suavemente, cerrando sus ojos en aquel acto. - Yo tambien te amo, Cai -admitió, por fin, sin tapujo y sin costarle demasiado, aquella situación lo había ayudado a reafirmar lo que sentía por ella, y era por esa misma razón que estaba ahi con ella, porque se había enamorado.
Aquellos que no conocen el dolor, no pueden saber lo que es el amor. No conocen el miedo, no hay nada que alimente su corazón, ese miedo es tan fuerte que puede destruirte por dentro, pero te hace saber que puedes vivir, te hace saber que estás vivo.
Él no era de los romanticos empedernidos, él era todo frialdad, pero conmigo reía, me sonreía, platicaba lo que le gustaba hacer y sus ojos brillaban, sus ojos lo delataban y yo me iba poco a poco enamorando de la calidez que podía existir en su invierno