La diversión nunca terminará.
Pensar en la universidad siempre me ilusionaba mucho, pero al estar estancado en una escuela que odié toda mi educación básica no me queda más que esperar a terminar mi último año de preparatoria.
Nunca fuí uno de esos chicos populares y mucho menos alguien carismático. Todos en la escuela se burlaban de mi por ser tan delgado y tan pequeño; mi cuerpo nunca me disgustó, en casa siempre me esneñaron a quererme tal y como era..pero por más que lo intentara, no podía tonificarme, ganar masa muscular o tan siquiera un poco de grasa corporal.
Comenzé a realizar un par de rutinas para ver si con eso le ayudaba a mi organizmo a cambiar, pero nada.
Una mañana mientras terminaba de darme un baño, me prepraraba para vestirme y me miré frente al espejo sin quitarme la idea de que me gustaría cambiar un poco más mi cuerpo, para sentirme un poco más en casa. Nunca me ha gustado verme en el espejo, considero que quizá es un poco innecesario. Tomé una foto esperando ver más adelante los resultados del ejercicio.
Terminé de vestirme, me dirigí a la cocina para tomar algo de comer y marcharme a lo que sería mi último día de clases en la preparatoria.
Al llegar, noté que en la entrada estaba Antonio Cortéz, “Toño” para sus amigos. Él era todo lo que se define como un idiota, nunca se esforzó por sacar una nota mayor al punto de pase, siempre estaba molestando a los demás y aún así tenía la atención de todas las chicas y los chicos de la escuela, pues era muy guapo.
Toño era un dolor de cabeza para mi existencia. Lo fue desde el primer momento que lo conocí y quizás lo siga siendo, aún después de hoy, es probable que lo vea en la misma universidad en la que yo apliqué; toda su familia ha estudiado en esa escuela, aparentemente es algún tipo de tradición.
Sigilosamente me dirigí a la entrada para llegar al salón de clases sin ser percibido por él o sus amigos. Cuando por fin creí que no me vería, el me tomó por detrás y muy amablemente me dijo:
- Hola Ernesto. ¿Supiste de los resultados de la universidad?
Durante un momento no sabía de qué estaba hablando cuando me percaté que hoy era jueves, cuando llegarían los resultados de ingreso. Sólo sonreí y el respondió de una manera mucho menos amable:
- Quita esa cara de felicidad, no se si te enteraste, pero este año las colegiaturas subieron un 20%. Así que si no tienes para pagarlo, puedes irte despidiendo de tu sueño.
Toño sabía muy bien lo mucho que me ilusionaba comenzar la universidad, básicamente he estado hablando de eso desde el primer día de clases en el ultimo año de la prepa. No estaba seguro de que sus palabras fueran ciertas, así que intenté ignorarlo y me volté para seguir mi camino. Cuando me giré en 180 grados me sorprendió uno de sus amigos, quien me empujó de los hombros para que cayera de espaldas. Eso solo provocó que aterrizara justo donde Toño estaba y los dos terminaramos en el suelo.
Al recobrar el sentido, escuchaba las risas de todos y creí sentir sus miradas postradas en mí. Me levanté rápido, con lagrimas en los ojos y me dirigí al baño para ahogar mi verguenza en privado.
Cuando entré me recargué en la pared y pude tranquilizarme. Sin duda, Toño y sus amigos eran mi peor pesadilla y estaba a punto de convertirse en un infierno si lo que él decia era cierto. A veces quisiera que él supiera lo horrible que me siento cuando ellos hacen de las suyas y no tengo a nadie en esta escuela para desahogarme. Ojalá que por un día, tan sólo uno, Toño viviera el infierno que es ser yo.
Acerqué mis manos a mi cara para secar los restos de lágrimas que corrían por mis mejillas y fuí al lavamanos para echar un poco de agua en mi rostro, quiza eso ayudaría a relajarme y poder seguir con el día. Cuando lavaba mis manos escuché la puerta del baño abrirse e instintivamente voltee. Era Julián, uno de los mejores amigos de Toño; sentí mi corazón palpitar aceleradamente y temí lo peor....
- ¿Qué pasó? ¿Por qué saliste corriendo de esa manera? Te perdiste lo más divertido. El idiota quedó tan confundido que comenzó a decir puras estupideces y comenzó a balbucear cuando te vió correr. Todos nos reímos de él y se quedó afuera de la escuela. Te hubieras quedado a ver el show, Toño.
¿Cómo dijo? ¿Toño? ¿Por qué Julián no se acercó a golpearme o algo así? Pero más importante, ¿por qué me llamó Toño?
Él me dio un golpe amistoso en el hombro y salió. Quedé mucho más confundido y fue ahí cuando alcé mi mirada y logré ver algo inimaginable. El rostro de Toño viendome desde el espejo. Levanté mis manos lentamente sin depsegar mi mirada de aquel espejo y comencé a tocar suavemente mi cara.
Ahora yo tenía ese rostro. Ahora yo era Toño. Mi corazón no dejaba de acelerarse y un nudo en el estomago se hizo presente. Fue así como me percaté de la erección que se formaba debajo de los pantalones de Toño, ahora mis pantalones. Me sonrojé al sentir aquel miembro presionar la ropa interior que ahora llevaba y traté de disimular, corriendo de donde me encontraba. Cruzé los pasillos de la escuela, que ahora estaban vacíos y salí de la escuela lo más rápido que pude.
Al darme cuenta de mi extraña realidad, no podía huír a la que antes era mi casa. Así que recordé dónde era la casa de mi actual cuerpo y caminé en otra dirección. Toño y yo hemos convivido por más de 10 años en la escuela, así que ya antes lo había escuchado decir dónde vivía. Cuando estaba a punto de llegar a la dirección que recordaba logré ver una tienda de lencería y juguetes sexuales, la curiosidad me invadió pero lo ignoré, pues nunca podría verme bien con algo así siendo tan delgado y pequeño...
Otro golpe eléctrico me invadió al percatarme de mi nueva realidad y de que ahora mi cuerpo era diferente. Ya había visto muchas veces a Toño en ropa interior, pues en los vestuarios del gimnasio todos nos debíamos cambiar juntos para ir a clase de deporte. Así fue como nuevamente sentí ese bulto crecer en mis pantalones y con una sonrisa un poco malévola decidí entrar.
Allí dentro comencé a explorar todos los pasillos, tomé un consolador para usarlo más tarde y al dirigirme a la caja, vi un artefacto muy curioso. Al parecer era una especie de jaula metálica para el pene... ahora todo mi cuerpo se sentía caliente al pensar en la imágen de Toño utilizando algo como eso. Sin más preámbulos lo tomé y saqué la billetera de Toño. Salí de la tienda con una sonrisa de oreja a oreja y llegué a su casa.
Un silencio invadía las cuatro paredes que conformaban su casa y asegurandome de que nadie estuviera alrededor para molestarme, subí a su habitación, puse candado a la puerta y antes de cualquier otra cosa, pude verme en un espejo de cuerpo completo que tenía ahí.
-Caray...















