Renunciar
La conversación, que había practicado mil veces en mi cabeza, no salía. Las palabras se me hacían un taco en la garganta. Sentía que estaba haciéndolo todo mal, que esas no eran mis palabras; que no era el momento ni la forma de hacerlo. Para empezar, ni siquiera nos veíamos la cara porque esta pandemia de marras había desfigurado todo y ni siquiere se podía tener una conversación decente estos…
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