Te echo tanto de menos que mis ojos se cansaron de llorar, mi corazón de seguir latiendo por ti, mi alma de seguir guardando tu presencia, mi mente de pensarte, mis manos de esperar tus manos, mis brazos de añorar tus abrazos, mi piel de querer sentir de nuevo tus caricias y mi cuerpo se ha doblegado al implacable paso del tiempo; porque tras tanta espera, por fin se dió cuenta de que no vas a volver nunca.
Sigo echándote de menos pero eso no alcanza para que de nuevo estés conmigo, y que podamos tomarnos de la mano para continuar en el camino.
Leregi Renga











