#50
- Pero te escribió...
- Sí, lo hizo. Casi dos semanas después del viaje recibí su primera carta. Me decía que me recordaba con gran aprecio y estaba muy contento de haberme conocido. Me contaba algunas cosas suyas y acerca de su trabajo, y prometía volver a escribirme. Estaba emocionada, pero le respondí algo breve agradeciendo sus atenciones y demás. Las cartas siguieron llegando regularmente, con intervalos de una semana de diferencia.
- No puedo imaginar cómo era en aquel día... había teléfonos pero era un servicio demasiado caro y el correo postal tardaba mucho tiempo en llegar. Imagina ahora, en segundos puedes comunicarte con alguien que vive al otro lado del mundo.
- Los tiempos cambian, hijo. Aprendimos paciencia en aquel entonces. Es algo que ya no existe, casi nadie la tiene.
- Al igual que la determinación del abuelo









