-No es un conejo… atínate a responder lo que yo te diga ¿si?
-Ok…no te conozco y no se porque te comportas así pero quiero paz, estoy desde esta mañana trabajando y no he comido por ende tengo mal humor así que hagamos las cosas llevaderas.
Al parecer no me presto atención en lo mínimo.
-Te he visto desde que llegaste, eres de verdad muy linda.
-Ya lo se ¿podemos empezar? – Me senté en un banquito lejano al campo, me gustaba el silencio al hacer mi labor.
-Que modesta –Se sentó frente a mi- Me gusta eso… ¿entonces para que me necesitas?
-Como ya te dije solo enfócate en responder claramente lo que te pregunte- Sonreí amablemente.
-Me gusta tu sonrisa…así de cerca se ve más bonita- Alagó, comenzaba hartarme.
-¿no me acabas de escuchar?
-¿Por qué mas bien, en vez de hacer esto…nos vamos de aquí?
-¿Te chocan los cables? Me estoy molestando y no me quieres ver molesta, no te conozco…
-¿A Sergio si? –Interrumpió, Buena pregunta- Me gustaría verte molesta.
-Ok...esta bien- Dijo como quien no quiere la cosa- empieza.
Suspire para calmarme pero ya tenia las mejillas rosadas de la molestia que me había provocado ¿Qué se creía? Me atine a preguntar de una buena vez lo primero pero el solo me miraba de arriba abajo, me daba asco, el tipo era muy lindo como lo veía en fotos, hasta el doble y si que fantaseaba con ese día pero no de esa manera, comenzaba a fastidiarme y quería correr de allí, huir, me sentía casi abusada sexualmente, me miraba como si me estuviera desnudando con sus ojos, tanto así que las carpetas las utilizaba como para cubrirme.
-No pensé que llegaría a ser tan….digamos placentero verte de cerca- Soltó, sin prestarme atención en la cuarta pregunta.
Me asuste, quise levantarme pero había algo que no me dejaba, aunque el seguía sentado con sus piernas cruzadas.
-No te asustes…no te hare daño, no soy un psicópata o algo así- Dijo calmado- Pero me gustas… ¿Cómo hacemos?
-Tengo novio- Respondí un poco alterada.
-¿y que? el no se enterara de nada…Sergio es muy bobo ¿sabes?
-No lo es- Hablaba entre dientes- ¿quieres continuar o no?
-¿Viéndote? Pues si como no…- Rio y se saboreo los labios, fue lo ultimo que soporte, me levante pero el me siguió -¿A dónde vas? ¿Te asuste?
-¿Quieres saber?- Pregunte nerviosa, el asintió- ¡Si!
No pude hacer absolutamente nada, estaba acorralada en sus brazos, contra la pared, no podía gritar porque con su mano tapaba mi boca para que no pudiera hablar, no quería llorar para hacerme la fuerte, pero estaba aterrada, el me miraba fijamente y me mantenía pegada a su cuerpo, temblaba del pánico y no había nadie cerca ¿Por qué se me había ocurrido ir allí?
-Me gustas…quiero que seas para mi…pero ya que tu no quieres lo haremos a mi manera- Me amenazo.
No pude evitar soltar lagrimas, tenia tanto miedo, no sabia si el era capaz de violarme o algo así…pero su mirada me asustaba ponía mis pelos de punta y sentía horrible en mi cuerpo, me presionaba contra la pared y me lastimaba, trate de morder su mano pero lo que logre fue romperme el labio, chille y comencé a sollozar.
-Shsh…no llores no te estoy haciendo nada malo, nada mas quiero que sepas que desde ahora en adelante hare lo posible por hacer mi voluntad ¿y sabes cual es mi voluntad?- Seguí sollozando- Hacerte mía.
Basto eso para que comenzara a ahogarme y a ponerme morada ¡este tipo estaba loco! No podía gritar quería que me auxiliaran, quería que Sergio utilizara sus celos y lo quitara de encima de mi ¡que asco me daba! Pero al parecer alguien escucho mi llanto y se dirigió hacia nosotros, su rostro estaba rojo y su mirada el doble de oscura que antes pero no era tristeza era algo diferente, algo así parecido a la rabia. Empujo a Iker y lo dejo en el suelo, este solo se hecho a reír lo que provoco que me asustara mas, Ricardo me vio y entendí lo que quería decirme; salí corriendo de allí dejándolo atrás pero no evite mirar y cuando voltee no había nadie mas que el psicópata de Casillas.
Llegue cansada a la parte del campo no había nadie, rogué que Casillas no me siguiera, pero al final pude ver a mi novio aun enfurruñado en la banca, agradecí a Dios y me acerque a el, aun tenia los surcos de las lagrimas en mis mejillas y mi labio sangrando un poco, así que antes de aproximarme completamente a el me limpie la cara y chupe mi labio inferior.
-Princesa…llevo rato aquí esperando a que me vieras o yo te viera ¿Dónde estabas?- Se puso de pie y me abrazo por la cintura.
-Por…ahí- Voltee si me veía de cerca se daría cuenta.
-Hmm… ¿vamos a comer? Tengo hambrecita, luego necesito hablar contigo- Beso mi frente.
-¿si? ¿De que?- Volteo mi carita con su dedo y me miro atentamente.
-¿Seguiste llorando?- Suspire.
-Este trabajo es fuerte- Mentí.
-No me gusta que te presionen tanto…- Torció el gesto. -Cuando terminemos iremos a descansar al hotel ¿Si? Te acuestas un ratito mientras yo te hago cariñito…quería salir pero prefiero que descanses y duermas un rato.
Me tomo por el mentón y miro con detalle mi rostro, levanto una ceja.
-¿Cómo te hiciste esto?- Dijo pasando su dedito por mi labio inferior.
-Me mordí sin querer- Trague en seco rogué que no se diera cuenta de que mentía.
-Hmm, ¿segura? No parece una mordida- Besó mis labios tiernamente. -¿Te arde?- Asentí.
-Un poco...pero estará bien- Suspiré ¿le decía?
-¿Como te fue con Casillas?- Preguntó, al parecer para él Casillas si era un amigo.
Me entro un escalofrió en el cuerpo y me estremecí cuando escuche ese apellido. El se dio cuenta.