El Kapak Raymi es la cuarta celebración andina más importante del año y se realiza el 21 de diciembre como parte del solsticio o momento en que el Sol alcanza la mayor o menor altura en el cielo. En esta fiesta, que se practicaba mucho antes de la llegada de los españoles, los indígenas celebraban con profunda espiritualidad la masculinidad, la fuerza y el liderazgo. “Es el tiempo de la germinación de las plantas, especialmente del maíz. Y es por eso que agradecemos con mucho amor a los elementos y a la Pachamama. Los yachacs (hombres sabios) y los adultos mayores encabezan ceremonias de gratitud y entrega de kamaris (obsequios) a los chicos de entre 10 y 13 años, para que puedan continuar con las siembras”, explicó Ángel Masaquiza, uno de los yachacs de las 20 comunidades.
Para las tradiciones andinas es un Homenaje a los ‘apus’.
En el Kayak Raymi o Cápac Raymi se celebra la iniciación o madurez de los adolescentes, en honor a los grandes líderes y ‘apus’, representa la fiesta de la masculinidad, aunque es una época femenina porque es el tiempo de preparación de la tierra para la siembra.
También era la época en la que se cambiaban de líderes y le rendía homenaje a los cerros o montañas que consideraban masculinos.
El cronista indígena, Felipe Guamán Poma de Ayala, explica que el Cápac Raymi era considerada la Fiesta Mayor en el Tahuantinsuyo.
Justo en esa fecha se produce el solsticio de verano en el hemisferio sur, y es cuando el sol se encuentra en el punto más lejano de la eclíptica solar, con respecto al Ecuador, es decir que está sobre el trópico de Capricornio.
Durante este día se reunían las cenizas de los sacrificios y se arrojaban al río que llevaba los restos al mar y era así como se unía con Viracocha, dios principal de la cultura andina.
Pese a su carácter masculino, en el que se veneran los apus y los cerros sagrados, el Cápac Raymi está dentro de un tiempo femenino en la cosmovisión andina, por ello también es llamado warmi-pascua o pascua femenina, época en que se prepara la tierra para la siembra.
Nuevos líderes
El taita Roberto Ochoa asegura que, durante esta celebración ancestral, se realizaba el ‘Warachikuy’ que consistía en una ceremonia de iniciación de los varones jóvenes del Tahuantinsuyo.
Se les entregaban herramientas para el trabajo en el campo, la guerra o el sacerdocio, dependiendo de sus habilidades. Alonso Ramos Gavilán, 1621, asegura que este culto lo celebraban en la península de Copacabana, lago Titicaca, que era considerado un lugar sagrado porque era el sitio de origen de Manco Cápac y Mama Ocllo.
Para iniciar esta festividad, al igual que se hace en el resto de las fiestas andinas, se debe hacer el ritual de la chacana para estar en equilibrio con los cuatro elementos de la naturaleza como son el agua, la tierra, el aire y el fuego.
Actualmente, durante las celebraciones hay mestizaje, aunque se conservan elementos netamente andinos, se evidencia la fuerte presencia del catolicismo y, durante los rituales, las taitas o mamas nombran a Dios como principal creador del mundo, una concepción occidental.
Así mismo, es la época del nacimiento del Niño Dios y, por tanto, se ha transformado en una fiesta para celebrar a los niños. Durante los fetejos suelen entregar fundas de caramelos a los pequeños y ellos son el centro de atención, aunque en la época precolombina se trataba de una fiesta para la masculinidad asociada a jóvenes y líderes.
Anteriormente se hacía chicha de jora para celebrar, práctica simbólica que aún se mantiene junto a la pampamesa, en la cual se comparte la alimentación de manera colectiva, con muchas variaciones e intentos de recuperar la fiesta continua, con mayor fuerza en las zonas rurales. (EPA) (
Referencias:
https://www.eltelegrafo.com.ec/noticias/regional/1/el-kapak-raymi-la-celebracion-navidena-de-la-etnia-salasaca
https://www.eltiempo.com.ec/noticias/intercultural/1/capac-raymi-la-navidad-andina









