Capitulo 45 - Dangerous Love
—Con (tn)... — escuché a Nick que hablaba por teléfono. —No, no puedo. — negó con la cabeza y después soltó una carcajada —Nunca. — yo disimuladamente comía de un vaso con helado que había guardado en la nevera. Aprovechaba la llamada para comer lo más posible ya que si él lo veía seguramente acabaría con todo. — ¿A qué hora? — apreté la cuchara y baje el helado. —Está bien, ahí nos vemos. — fruncí el ceño.
— Quita esa cara, era Jack. — lo ignore, volví a levantar el helado y seguí comiendo sin siquiera verlo. — ¿Que comes y porque no me das? — se acerco a mí, pero seguí ignorándolo. — ¿Me das?
—Anda. — me abrazo por la espalda y comenzó a dar pequeños besos en mi cuello.
—Sabes... Solo cuando tengo comida en las manos eres así de amable. — reí bajito.
—Estas en un gran error— susurró en mi oído —Yo a toda hora pudiera estar así contigo— besó mi mejilla mientras que con su mano hacia caricias en mi cuello.
—No quiero que sientas que te presiono, o que solo busco esto. —sonreí ampliamente.
—No, aun no. Me abandonaste anoche y hoy también lo harás.
—Serán solo unas horas, a las dos en punto estaré de regreso.
— ¡A las dos de la madrugada! Claro que no señor. —le di el helado. —Ahora si mejor quédate en tu departamento, yo me iré a casa de Alisa o le diré que venga ella.
— ¿Vas a poder dormir sin mi?
—Tal vez no, pero no te preocupes, podría sacar ‘dormir’ de mis planes. — soltó una carcajada.
— ¿Intenta provocarme acaso?
—Probablemente. — me giro rápidamente.
— ¿Quieres acompañarme? — beso mis labios y me fue imposible no sonreír.
—Sabes que no podría hacerlo, te arruinaría la noche, así que no, ve tú. — le regrese un beso y subió una ceja.
—No precisamente arruinar… pero bueno tengo que entender que a ti nada mas te gusta hacer problema.
—No... — Bajé la mirada —Me gusta que me tomes en cuenta. — tomo mi barbilla alzando mi rostro.
— ¿Que vas a hacer entonces? — le pregunte a (tn) desde la habitación terminando de vestirme después de una rápida ducha. — ¿Quieres que te lleve a casa de Alisa o algo?
—No. — entro a la habitación con una enorme olla llena de palomitas. —Aquí me quedare. — tal vez era la unión de las palomitas y su -para mí- nueva pijama la que me imploraba que me quedara.
— ¿Segura? — trague saliva tratando de mantener la mirada en alto.
—Si— sonrió acercándose a mí — ¿A qué hora llegaras?
—Dos... — negué con la cabeza —Una y media— corregí.
—Bien— besó mis labios lentamente —Ten cuidado. — susurro sobre los mismos antes de darse vuelta para sentarse en la cama.
—Mierda... — me abalance hacia ella apartando el recipiente con las rosetas, y la tomé entre mis brazos, besándola ferozmente. —Ya no me quiero ir— murmuré entre besos, ella solo rió.
—Vete ya, no me iré. — me sujeto por los hombros, rodé los ojos y me puse de pie.
—Regreso a la una... — di otro beso más antes de partir.
— ¡Si lo dejaron venir! — se burlo Lenny al verme entrar al bar.
— ¿Qué haces aquí? — lo salude gustoso omitiendo su burla.
—Vine por unos días, para arreglar unos papeles de mi casa, además quería ver con mis propios ojos a la pareja del año. — reí sentándome.
— ¿Del año? De la historia más bien. — agregó David.
—Pues Jack me dijo que vendrían solos, así que se quedo en su departamento. — sonreí —Lo que quiere decir que me tendrán aquí por solo un par de horas.
— ¿Pasan la noche juntos? — Ninguno de los tres lo sabía, ni siquiera sé si Alisa estaba enterada de que (tn) me ‘obligaba’ a quedarme con ella.
—Dormimos juntos, es diferente. — corregí.
— ¿Entonces? — uno se recargo en la silla, otro subió una ceja y el restante se recargo en la mesa para seguir con la pregunta — ¿Nada de nada? — las miradas se enfocaron en mí
—No voy a hablar de eso. — carcajearon.
— ¿Dónde está nuestro Nicholas? — negó Jack.
—Habla ya. — lo único que logre hacer fue tomar la cerveza que recién dejaban frente a mí. Pero no me iba a durar dos horas como para evitar la pregunta.
—No, nada de nada. — baje el tarro imaginando lo que venía.
—Señoras y señores, Nicholas Jonas... ¡Está enamorado! — rodé los ojos.
—Si lo es— canturreó Jack.
— ¿Cuándo fue la última vez que saliste con una chica por otra razón que no fuera sexo?
— ¿A los once años? — opino David.
—Diez ¿Tal vez? — agrego Jack carcajeando.
—Bueno ya, ¿Vinieron nada mas a hablar de mi?
—Y de (tn) también, bueno de la pareja.
—Pues mejor hablen de Alisa y Jack o no sé de David y su novio.
—El día que no me insultes, dejaras de respirar— negó David con la cabeza entre risas.
— ¡¿Ya?! ¡Pero si vamos llegando!
—Quedé con (tn) de llegar a la una — subí los hombros.
— ¡Gobernado! — gritó Jack.
— ¿Mañana nos vemos? ¿Vamos a cenar? Así saludas a (tn).— David y Lenny asintieron con la cabeza
— ¡Mandilón! — nuevamente grito Jack.
— ¿Que no es Alisa esa que va entrando?
— ¿Qué? ¡Donde! — rápido se enderezo, tratando de esconderse un poco entre los tarros vacios. Solté una carcajada.
— ¿Quien es el gobernado eh? — reí —Nos vemos.
Una quince y Nicholas no había llegado, no estaba molesta ni mucho menos, pero si creí que regresaría temprano.
Deje la olla aun con palomitas en un buró, no había podido acabar con ellas, afortunadamente.
Comencé a acomodar el cobertor de la cama para poder meterme, me puse de rodillas en la cama y antes de acomodarme sentí que me tomaban por la cintura.
— ¡Nicholas! — grite asustada y al escuchar su risa forcejé quitando sus manos de encima de mí.
—Te ibas a dormir ya, y sin mí. —rio sujetándome nuevamente y girándome hacia él.
—Solo me iba a acomodar. — hice un puchero aunque ni siquiera se vio ya que la habitación estaba totalmente a oscuras, apenas lograba ver el brillo de sus ojos. — ¿Cómo te fue?
—Bien— encendió la lámpara de noche —Lenny vino por unos días.
—Que bueno— sonreí —Ya se notaba que lo extrañaban.
—Quería verte, bueno vernos— comenzó a sacarse la chaqueta y la playera.
— ¿Para? ¿Quiere escucharnos discutir? — rio caminando hacia la silla donde había algo de su ropa.
—Probablemente. — me metí bajo el cobertor y me acomode en mi lugar.
—Así que hablaron de mi eh...
—Algo. — regreso a la cama y se acomodo junto a mí.
—Sobre si tengo operaciones, y sobre si soy buena en la cama— reí abrazándolo.
—Lo de las operaciones no, nosotros no nos encargamos de deducir eso, simplemente disfrutamos. — sonrió y aunque el comentario fue toda una estupidez no pude evitar reír al ver su sonrisa. —Y la otra... — acarició mi mejilla —Conseguí modales por varios minutos y la conteste como debí— sonreí acomodándome entre sus brazos. Nicholas me alborotaba las hormonas con el simple hecho de parpadear, su abdomen, sus brazos, su espalda, su mirada, ¡Todo! Y ni hablar de esa manera de besar, pero tenía que controlarme.
—No sé cual sea la debida respuesta, pero prefiero no saberlo. — besé sus labios cálidamente acurrucándome en su pecho.
—Escúchame muy bien lo que te voy a decir— puse los ojos en blanco volteándome en el asiento para poder ‘prestarle atención’ —A las nueve de la noche llegare por ti y te quiero ya lista, no me interesa lo que diga Kevin, no me interesa si tienes que quedarte en la oficina, ni ninguna idiotez, si llega a suceder eso me veré obligado a bajarme, fracturarle la nariz a Kevin y sacarte aunque sea cargando, ¿Quedo claro? — subió una ceja —Te quiero chaparra. — esa fue su 'linda' despedida al dejarme en el trabajo.
—Está bien— rodé los ojos y di un beso en su mejilla antes de bajar.
La verdad si le creía la amenaza, por lo que me vi obligada a disculparme con Kevin, cuando me pidió que esperara unos minutos.
—Lo siento, quede con Nicholas y no podemos llegar tarde.
—Por favor, solo serán unos minutos, quiero mostrarte una maqueta. Quiero que seas la primera en verla. — miré mi reloj y eran exactamente las nueve, suspiré esperando que Nicholas no estuviera aun afuera.
—Bien, pero rápido por favor. — lo seguí hasta su oficina y sonrió ampliamente antes de abrir la puerta. Lo mire divertida y lo apresure.
—Vamos, quiero ver. — entramos y en su escritorio estaba una enorme maqueta de una casa, que digo casa, mansión.
— ¿Y esta hermosura? — dije impactada acercándome para ver mejor los detalles. Simplemente era perfecta.
— ¡Por supuesto! — exclamé maravillada — ¿Para quien es el trabajito?
—Para mí... — sonrió. —Ya tengo el terreno.
— ¡Que! ¡¿Y porque yo no sabía nada?! — reí —Muchas felicidades Kevin. — rió seguramente por mi reacción.
—Y sabes, quiero que tú te encargues de los interiores ¿Podrías? — subió los hombros —Con una buena paga por supuesto.
—Por favor Kevin— rodé los ojos —Por ti lo haría gustosa, sin necesidad de nada.
—Gracias— sonreí y lo abrace fuertemente.
— ¿Me invitaras a tu piscina cuando este lista? — soltó una carcajada.
—Por supuesto, las veces que quier...
—Hay sí, que lindos ¿Ya terminaron? ¿O le seguimos aquí hasta las diez u once? — la voz de Nicholas me dejo en shock, pero igual deshice el abrazo. Estaba recargado en la puerta, ignorando por completo a la angustiada secretaria que insistía con que no podía entrar de esa manera a la constructora.
—Anda, hablamos mejor mañana. — le sonreí antes de darme la media vuelta y fulminar con la mirada a Nicholas.
—Sí, mañana, pero dentro de su hora de trabajo, sale a las nueve, no tiene porque quedarse ni un minuto más ni uno menos.
—Nicholas. — subí una ceja.
—Ella puede irse a la hora que guste, no a la que tú marques. — le respondió Kevin sin inmutarse por el tono de Nicholas.
Pero bueno, Nicholas es como la mismísima pólvora.
— ¿Qué? — se metió a la oficina y rápidamente me atravesé reteniéndolo a solo unos pasos de la puerta.
—Lo que escuchaste. — Kevin igualmente se acerco haciéndome sufrir enormemente. —Tú no eres nadie para darle órdenes y mucho menos a mí. — Nicholas rio amargamente y ahí supe claramente que tenía que separarlos de inmediato.
—Ya, basta Nicholas. — me miro seriamente.
—Mejor vete, no me hagas llamar a seguridad.
— ¿Que no me puedes sacar tu o qué?
— ¡Nicholas! — intenté hacerlo hacia atrás pero no logre nada, más que, que me tomara del brazo haciéndome a un lado.