Final diferente: Capítulo XV
En el momento en que Santa Sofía quitó el candado del cuarto de Melquiades, los militares comenzaron a recorrer la habitación con la linterna y lo único que vieron fue la sombra de un hombre sentado sobre el catre de Melquiades. El oficial se quedó pasmado, sin decir una sola palabra, apuntando directamente a José Arcadio Segundo con la linterna. Los militares se miraron y lo miraros extrañados al no saber el porqué de su actitud, sin saber que hacer con aquel hombre. José Arcadio Segundo se levantó con resignación, pensando que era su fin. En cuanto lo hizo, el oficial retrocedió un paso con miedo, susurrando el nombre de Aureliano Buendía con asombro. A un lado del catre alcanzó a ver los pecesitos dorados sobre un mueble que había dejado Aureliano Buendía. Sin decir nada el oficial se retiró con los militares. Todos en la casa se miraron confundidos sin comprender lo que había pasado pero agradecidos de que no lograran llevarse a José Arcadio Segundo, pensando que corría con la misma suerte que el coronel Aureliano. Desde ese momento Jose Arcadio Segundo retomó el habito de hacer y deshacer los pescaditos de oro como lo hizo Aureliano en sus últimos años.















