Me pesan las palabras que no dije.
En el silencio de nuestras noches compartidas, las palabras que no pronuncié se acumulan como gotas de lluvia en una tormenta.
Me pesan los "te amo" que quedaron atrapados en mi garganta, los susurros tímidos que no se atrevieron a salir.
Es el deseo contenido, el anhelo reprimido, esa dulce carga que llevamos quienes amamos en secreto, con la boca cerrada pero el corazón gritando.
















