#77 El Caso Asunta
Cuando Rosario Porto (Candela Peña) y Alfonso Basterra (Tristán Ulloa) se casaron eran felices, la enfermedad relacionada con el lupus que Rosario tenía les llevó a que les recomendaran la adopción antes que buscar un embarazo, ahí Asunta Fang Young Basterra Porto, la primera niña china adoptada en Galicia en el año 2000.
Pero en el 2013 las personas que eran Rosario Porto y Alfonso Basterra ya no eran las mismas, estaban muy lejos de ser felices y de ser la familia que siempre soñaron.
Alfonso Basterra abandonó su carrera de periodismo para dedicarse en cuerpo y alma a su familia, exceptuando algún trabajo ocasional, se mantenía en casa, atento a lo que necesitaran su mujer y su hija, con 0 ingresos. Por otro lado, Rosario Porto había perdido casi un año antes a sus padres, en 2012, y ahora estaba trabajando en el bufete de su padre, pero, era más común conocerla por ser de la alta sociedad de Galicia y por vivir de las rentas. Puede que una vida infeliz, en los últimos años, la frustración, una baja autoestima u otras cosas la llevaron a tener varias crisis mentales en los dos últimos años, consumiendo pastillas para tranquilizarse que le ayudaban a sobrellevar el día a día.
Pero últimamente había logrado recuperar la sonrisa, había empezado una relación paralela a su matrimonio con Vicente, un hombre que acababa de tener un bebé con su mujer, y el que necesita mantener en secreto esa relación extramatrimonial.
Alfonso descubre, mediante unos emails, la relación extramatrimonial de Rosario y Vicente y ser enfurece, toda la vida cediendo, colocando a su familia delante de todo, y su mujer había decidido echarlo por la borda por tener sexo con un señor cualquiera. Eso le lleva al extremo y a la irracionalidad y a ser hostil con Rosario, entre otras cosas porque ella no admite la infidelidad, pero dada está nueva actitud decide mandarle los papeles del divorcio justo cuando él tiene que volver a casa de sus padres para pedirles dinero para alquilar su propio espacio.
A Alfonso le cuesta poco perder los papeles y sentirse profundamente traicionado con su exmujer, como si nada de lo sacrificado en estos años valiera nada, y la circunstancia se agrava cuando Rosario, le pide a Vicente, que si tan felices son juntos, que deje a su esposa, cosa a la que Vicente se niega rotundamente y decide romper la relación con ella, lo que provoca que le dé una crisis y se le paralice a Rosario medio rostro, ahí Alfonso va a visitarla y le dice que se ocupará de ella como siempre si deja esa relación, y ella acepta.
A partir de aquí se llega a una especie de acuerdo interno entre la pareja, Alfonso viviría de alquiler en un piso austero a menos de 20 metros de la casa de su exmujer, eso se mantendría así como antes de la crisis de Rosario, pero acercarían posturas, él las cuidaría, tanto a ella como a la niña, y volverían a ser la familia que siempre soñaron ser.
Es aquí, donde empieza el calvario de Asunta y ni siquiera va a ser consciente, cuando se quiso dar cuenta de que algo extraño pasaba, ya era demasiado tarde, los últimos dos años de su vida, entre 2011-2013 pasaron una serie de circunstancias que la llevaron al final de su vida, con solo 13 años.
El día que Asunta come con sus padres en casa de su padre, sale la primera del piso hacia casa de su madre, porque sus padres tienen que hablar. Allí, Alfonso le vuelve a echar en cara, de manera hostil, a Rosario, que sabe que se está viendo, de nuevo, con su amante Vicente, y que ambos habían llegado a un acuerdo que ella no estaba respetando. En esa discusión, que quedaría diluida en el juicio, él le dice muy serio que aquella familia que construyeron es para siempre, y que se vaya haciendo a la idea de una vez.
La teoría que parece más certera es que cuando Rosario volvió a su casa, totalmente desquiciada por las palabras de Alfonso, trituró las pastillas y las colocó en un zumo dispuesta a bebérselo, pero en ese momento Asunta la llama y le dice que tiene sed, y ella, en lugar de bebérselo, con solo reflexionarlo un instante, decide que el zumo es para la niña.
Aquí merece la pena destacar que en los últimos tres meses, y siempre que estaba en casa de su padre, coincidía la compra de pastillas tranquilizantes por parte de Alfonso Basterra, con comportamiento caótico por parte de Asunta (durmiéndose en cualquier parte, estando cansada a todas horas...) y se puntualiza que es posible que se debiera a que con Asunta calmada y relajado Alfonso podría hacer con su vida lo que quisiera y no solo sacrificarse por su bien. En esto se excusa Rosario para darle las pastillas a Asunta.
Asunta y Rosario van a la casa de Teo, y allí la niña se queda dormida en una cama, lo que aprovecha la madre para ahogarla por sofocación con un cojín, después y sin saber como solucionarlo, la coloca en la parte trasera del coche, tapada con una manta. Y se deshace de ella donde la encuentran. Después se deshace de la manta y las zapatillas de la niña en un contenedor y se va a casa, a llamar a Alfonso para decirle que la niña no aparece, pero cuando su exmarido llega le confiesa que hizo con la niña lo mismo que él hacía con ella, pero que se le fue de las manos. Después de esto, se recomponen y van a denunciar a comisaria la desaparición de la niña.
¿Por qué lo hicieron?
Tal y como Rosario confiesa, pese a que ella y Alfonso se compenetraban muy bien en la crianza de la niña y como él se ocupa de todo lo que ella necesita (medicación, compra, etc.) le facilitaba la vida, pero ella necesitaba algo más y quería ser completamente feliz.
Alfonso no tenía dinero, dependía de su exmujer, se mantuvo pasivo durante todo su matrimonio y cuando Rosario le engañó, él, simplemente se desquició.
Es posible que ninguno de los dos quisiera ese fin para Asunta, pero lo cierto es que ambos necesitaban eliminarla de la ecuación para vivir su vida completamente, su madre para poder vivir su amor por Vicente, mostrándose complaciente y dispuesta, siempre que él quisiera y si ese señor no iba a renunciar a su familia por ella, Rosario estaba dispuesta a hacerlo.
Alfonso no tenía nada sin Rosario, y si ella caía, él debía estar a su lado, para consolarla y decirle que eran los dos en contra del mundo, porque ambos se querían y eso era más que suficiente.
Puede que la muerte fuera fruto de un arrebato y que igual que las pruebas con los tranquilizantes que hacía su padre para que Asunta no revoloteara con su, casi, adolescencia, por todas partes, siendo contestona o teniendo mil tareas como actividades extraescolares sumó puntos para su final. Pese a que era buena estudiante, poco sumisa, que era a lo que Rosario estaba acostumbrada, se volvió un problema, sobre todo, después de la muerte de sus abuelos maternos.
El suceso del hombre en su casa, me recuerda a, cuando en el caso Alcàsser, a Miriam la atacan en su patio antes de todo lo sucedido. Parece una manera en la que poner a prueba a la joven para saber como actuaria.
Asunta murió porque sus padres era lo suficiente egoísta como para ver como su situación se facilitaba si la quitaban de la ecuación de sus vidas. La facilidad con la que personas de alta cuna tomaron esta decisión deja demasiadas preguntas en el aire, ¿por qué no la internaron?... quizás los recursos emocionales y económicos de los Porto no eran para tanto, o quizás era algo que no les parecía que quedaría bien en los periódicos: los padres que adoptaron a la primera niña china en Galicia, se deshacen de ella en cuanto llega a la adolescencia, pese a que todo su profesorado solo tenía respuestas de admiración ante su entrega.
¿Querían sus padres a Asunta?
Se dieron dos circunstancias a la vez que no estaban castigadas en contra, es posible que Rosario y Alfonso, quisieran a su hija por encima de todo, pero no por encima de sí mismos. Quizás eran muchos años colocándose en un segundo plano, quizás el amor tiene esa forma de transformarse en algo odioso cuando choca directamente con tus intereses.
Sea como fuese, la historia es la que es, y aquí han sabido dibujarla con mano más firme que en el documental del mismo caso. Los dos últimos episodios cambian el ambiente de video resumen de YouTube que tiene al inicio, donde solo se salvan las actuaciones de Candela Peña y Tristán Ulloa, porque son un "sueño". Candela Peña es sublime, no solo en su acento, sus expresiones son demoledoras, en comparación a la propia Rosario Porto.















