San Antonio de Padua, santo entre santos se caracteriza por ser uno de los santos más conocidos y predilectos entre los creyentes, y es que no es para menos. No le hizo falta sufrir una dolorosa muerte para obtener el reconocimiento de la iglesia y sus devotos: es el segundo santo que ha sido canonizado más rápidamente esperando solo 352 días tras su muerte (y si no que se le cuenten al Dr. José Gregorio Hernández que fallecido en 1912 aún sigue esperando a que llegue su gran momento), tiene su propia basílica en la que descansan sus restos mortales, en el 46 fue proclamado “Doctor de la Iglesia” y para sorpresa de todos cuando se decidió abrir el ataúd en el que descansaba, se descubrió que pese a que todo el cuerpo se había podrido por el paso del tiempo, la lengua seguía incorrupta, creando más furor y admiración si es que eso era posible. (¿A quién le importa ahora tu brazo, San Vicente?).
Como si todo esto no fuera suficiente ya, San Antonio abarca el terreno amoroso ofreciendo diversas oraciones para conseguir el verdadero amor o ayuda en relaciones complicadas, e incluso mi madre me asegura que en su momento se podía llamar y pedir una oración para que te ayudara a encontrar el amor si por cuestiones de logística te era imposible ir a la propia Basílica a rezarle a la lengua incorrupta en persona.
Pero por si el 13 de Junio os pilla por Padua o cerca, no dudéis en acercaros a la Basílica (aunque si vais con falda corta procurad llevar un pañuelo o una tela que os tape las piernas, o no os dejarán entrar como me pasó a mi en su momento), ya que es cuando se recomienda rezarle para tener suerte en el terreno amoroso.
Si esos temas os importan más bien poco, solo por el hecho de poder ver sus restos y la propia Basílica en sí creo que es algo que vale la pena. ¡Si lo hacéis no dudéis en hacermelo saber!
Texto y collage: Chica Calamidad.