Algún día yo tuve la idea de lo que era una mujer perfecta. Pensaba en el tipo de ojos, tipo de boquita y de nariz, imaginaba el color de su piel, su estatura, la forma de sus cejas e incluso el lacio de su cabello. Que tonto fui, después de conocerla, me di cuenta que imaginaba a una mujer que no era ni la mitad de lo hermosa que es ella...
Manuel Ignacio.










