Hubo un tiempo en el que me gustaba una chica. Era jodidamente agobiante y terriblemente guapa. Y yo solo era un prejuicio sin remedio.
Hubo un tiempo que estuve liado ante sus ojos, esos ojos arrebatadores y tremendamente distantes, que no tenían ni la más mínima pizca de odio (hacía mí).
Y carajo, sabía la sensación de estar bajo la lluvia que cae por la noche y las enrevesadas melodías de Beethoven que producían repentinos éxtasis. Pero, sabía tan poco de mis sentimientos revueltos. Que había tanto recelo por trasponer.
En ella desbordaron las miradas, y los detalles en que, teñía cada parte de sí con los más intensos colores, que envolvía sentimientos bajo sus delicadas manos, revelando su amor.
Entonces yo, tal como bestia ignoré con el corazón y quebré sus sentimientos, su sonrisa, su inocencia y un poco más, su valor.
No surgió de inmediato, pero poco después encontré ausencia en mis días y silencios inquietantes que se llevaban mis noches, que había más espacio en mis pensamientos, en las tardes, en los pasillos y en aquella mesita nuestra.
Su ausencia me consumió en tiempos, en pedazos y entero. Que junto a ella, los jardines y las flores permanecían mudas Y que sin querer se estropeó el tiempo, mis deseos, y un poco de mis versos.
– Eris Dn – Us Hidden

















