El despertar (IV): Unicornios y fantasía en la tierra de las corbatas y la gomina
En capítulos anteriores cuento como en mi primer trabajo serio en TI acudo a realizar una migración de datos sencilla a una empresa y el responsable de sistemas me pone todas las trabas del mundo.
La historia se había quedado en que ya tenía todo el tinglado funcionando a falta de copiar los datos nuevos. El último día me había dedicado a fingir que no iba a ser capaz de llegar a mostrar ningún avance significativo antes de la reunión en la que tenía que mostrar mis progresos.
¿Cómo se desarrollarán los acontecimientos?
Hice una presentación powerpoint de ocho páginas, incluyendo la contraportada y una página final de “Gracias por su atención”, es decir, seis páginas de contenido. También había hecho una de 22 páginas de cosas sin sentido, arcoiris, estrellitas y unicornios. Y sobre todo fantasía. Mucha fantasía. Por qué 22 paǵinas. Buena pregunta. Tenían que ser muchas páginas y 22 años era mi edad en ese momento. No fue una decisión consciente.
También había clonado la base de dartos final. Una instancia con toda la información que voy volcando de la base de datos original, ya con el formato que debe tener y la que es explotada por el sistema de gestión nuevo de la empresa. Que no usan y aún no tiene datos, porque Cromañón Lécter, el jefe de TI de CHUPAMELA S.A.no quiere utilizar y hará lo que sea para sabotearlo y seguir con el antiguo.
Como tenía acceso al servidor de correo de la CHUPAMELA mediante el hack que había montado y había sacado por fuerza bruta las contraseñas de administración de algunos servidores podía hacer cosas bastante chulas. Si por chulo comprendemos editar los ficheros donde se guardan las estafetas de las cuentas de correo electrónico de todos los empleados de la empresa.
Como preparativo para la reunión envié un email a Cromañón Lecter con el powerpoint de los unicornos. “Avance del estado de la migración de datos al nuevo sistema de gestión corporativa”. Seguro que perdía el culo por enviárselo a sus jefes.
Comprobé la sala de reuniones donde tenía que ir haciendo la presentación y estaba vacía. Probé el proyecto y comprobé que funcionaba con mi portátil de última generación que me habñia dado la consultora mafiosa que me habia mandado a este cliente. Era de un consultor senior al que habian despedido por fallar en el proyecto. No habia tenido tiempo de gastarlo. Había renunciando el primer día que el mandaron a CHUPAMELA.
También comprobé que llegaba a la red inalámbrica que me había montado. Me conecté al servidor del sistema de gestion nuevo y lo preparé para dar el cambiazo de la base de datos vacía a la base de datos llena con un simple botón.
Varias personas me preguntaron que hacía en esa sala. Les dije que iba a hacer la presentación del nuevo sistema de gestión empresarial. Algunos se los dijeron a sus jefes. Se había corrido la voz de que yo era la becaria de los unicornios. Mientras venía la gente edité el casillero de Cromañonez para quitar el email de los unicornios y poner el que contiene la presentación seria.
Como diez minutos antes de la hora de la reunión vino Cromañonez a la sala de reuniones. No había nadie más. Solo estábamos él y yo.
-¡Becaria has fracasado! Hoy es el día de mostrar los avances, y los datos no están en la base de datos. Lo acabo de comprobar. - Me dice saboreando el momento.
-Es es que es un proyecto muy difícil. - Digo poniendo cara de cordero degollado.
-Desjincatrix, ¿han dejado ya de gritar los corderos? - Pregunta clavando su mirada. - ¿O eran los unicornios?
-Unicornios. Bueno, es que viendo que no iba a ser capaz de entregar el proyecto en plazo por lo menos me entretengo haciendo powepoints de cosas monosas.
En ese momento entran varias personas trajeadas por la puerta, muy emperifollados ellos y muuy peripuestas ellas. Por sus pintas de yuppis engominados parecen ejecutivos junior. Detrás de ellos entra un señor con pintas directorescas. Un traje impecable que se notaba más caro que el de los demás, una mirada adusta y unos ojos profundos que delatan experiencia, poca paciencia y escasas ganas de bromas.
Teneis que comprender que a pesar de su nombre gilipollesco CHUPAMELA S.A. es un conglomerado de empresas atascado en el pasado y muy serio. NO hacen casual friday ni nada semejante. Los viernes siguien llevando conrbata aunque haga más calor que dentro de un volcán activo. Por eso contratan a empresas como Consultora Mafiosa para instalar nuevos sistemas y hacer migraciones de datos. Porque creen que son una empresa igual de serial y que los trajes son los que hacen a la persona. Si algo no funciona es porque no han puesto suficientes corbatas a trabajar en un asunto.
Me apresuro a darle el cambiazo a la base de datos. por la que tiene los datos.
-Ejem. Vamos a comenzar. -Comienza el trajeado senior.- Estamos reunidos para ver los progresos en la migración de datos al nuevo sistema de gestión empresarial. ¿En que estado se encuentra?
Me pongo en pie para hablar. Por encima de los presentes que están sentados veo que al otro lado de la pared de cristal se está empezando a arremolinar un montón de gente. Me entra miedo escénico.
-Me alegra que me hagas esa pregunta. El estado de la migración es muy bueno. - Muy bueno lo pronuncio con recochineo- Imagino que Cromañónez Lécter os tiene al día y os ha reenviado el último informe que le he pasado esta mañana. Mejor que os lo cuente él. - Digo cediéndole la palabra y apresurándome a sentarme.
- Es un desastre. Nos han mandado a una becaria que ni siquiera sabe hacer el trabajo. Hemos pagado un pastón a Consultora Mafiosa para que no hagan absolutamente nada. Ni siquiera se ha conectado a la red de los servidores. No hay ningún dato nuevo en el sistema de gestión nuevo. Están los datos de prueba nada más. - Exclama con vehemencia. - No tiene ansolutamente nada. Mirad, solo se ha dedicado a hacer dibujotos de unicornios. Que os lo cuente ella, que a mi me da la risa.
-Este es el powepoint que le he enviado esta mañana. - Digo con un poco de titubeo. - Estamos aquí para hablar de la migración de datos al nuevo sistema de gestión empresarial, el NSGE, para abreviar. Señalo a la portada de la presentación que está proyectada y paso a la siguiente con el mando a distancia.
En ese momento la sala se llena de expectación. Todo el mundo espera que en la siguiente presentación aparezca un unicornio feliz cabalgando por una pradera llena de arcoiris y a los lados lo flanqueen nubes con una carita sonriente. En su lugar aparece una imagen con un diagrama muy somero de la situación antes de la migración de datos a la izquierda y tras la migración de los datos. - No hay ningún unicornio ni cosas monosas. Solo un aburrido y corporativo logotipo de la empresa que me tiene en nómina.
- Los datos ya se encuentran migrados en este momento. Obviamente están obsoletos. Mientras hablamos todavía hay actividad en el viejo sistema, pero el nuevo ya se puede consultar. - Digo dicharachgeramente.
-¿Cuándo estará todo listo? - Pregunta Encorbatado Senior.
- Cuando vosotros me lo autoriceis. Necesito hacer una parada de la base de datos del sistema antiguo, un backup en frío, y cargarlo en el NSGE. En total unas cuatro horas de trabajo empezando cuando usted me diga. Ponga seis horas para cubrirnos las espaldas por si acaso surge algún imprevisto.
-¡Es todo mentira! ¡Os está mintiendo! ¡No tiene nada! - Empieza a gritar Cromañónez mientras se pone em pie y empieza a agitar los brazos.
Paso dos presentaciones y pongo una con el enlace al NSGE.- ¿Alguien quiere probar el NSGE? - Venga tú, digo señalando al encorbatado más próximo. - ¿Quieres ver el estado de una de tus cuentas o ver si vas a llegar a cobrar los pluses de este trimestre? La contraseña es la misma que tuvieses en el sistema antiguo. - Le digo mientras giro el portátil hacia él.
Number One, el encorbatado con el que estoy hablando, se conecta al sistema en mi portátil. Navega con el ratón con timidez porque la interfaz del NSGE es distinta de la del antiguo y pulsa en un par de enlances. Tapa la pantalla con la mano, supongo que para que no vea la cantidad de dinero que se lleva por no hacer nada de especial valor ni dificultad. y se apresuta a cerrar la sesión.
-Están los datos actualizados hasta fecha de ayer. Lo de hoy no está.
Enconrbatado Number One se cruza la mirada con Enconrbatado Senior. Encorbatado Senior se cruza la mirada con Trajeada Peripuesta y con Trajeado Emperifollado. Luego cruzan la mirada con los que aún no la habían cruzado y abre la boca para hablar Encorbatado Senior.
-Haz la migración este fin de semana. -La voz sale de la boca de encorbatado Senior pero tiene un eco. Ya no es él. Ahora es el portavoz de la mente colmena encorbatada.
-Así lo haré. ¿Ahí alguna duda que necesitais que resuelva ahora? - Si la hay aprovechad. Si no podeis consultar a Cromañón, que ha estado junto a mi todo el tiempo y seguro que puede contestaros.
Miramos todos hacia Cromañón. Se ha escurrido en su silla y parece muy pequeño. Los encorbatados no lo saben, pero el personal de administración sabe perfectamente que al igual que todos los que me precedieron me envió al zulo con la intención de no ayudarme y de que desistiera.
La gente empieza a ponerse en pie y a hablar entre ellos. El público al otro lado del cristal se da cuenta de que se ha terminado la reunión y se separan del cristal, yendo cada uno a sus quehaceres profesionales.
Se acerca a mi Encorbatado Senior y se apresura a felicitarme. - Tenemos otro proyecto parecido en otra filial del grupo. Le diremos a Consultora Mafiosa que lo lideres tú.
- No se si será posible, le explico. - Me han contratado solo para este proyecto porque se les estaba yendo de tiempo y necesitaban un refuerzo.
Encorbatado Senior sabe que miento. Y seguro que sabe que yo sé que el sabe que estoy mintiendo. Sabe que han pasado dos ingenieros con el proyecto y han tenido problemás. Seguro que sabe también que Cromañón no quería dar el paso al NSGE. El antiguo sistema era su juguete. Funcionaba fatal y a lo largo del los años lo ha estabilizado y extendido, aunque en la actualidad sea inmantenible y le lleve la mitad de la jornada diaria mantenerlo en funcionamiento.
Se va todo el mundo. Yo me quedo recogiendo el portátil. Cromañon sigue en su silla, hundido, encogido. Nos quedamos solos.
-¿Me he ganado tu respeto o aún no?
- Si. Te has ganado mi respeto.
- Es una pena, porque si alguna vez he sentido algo de respeto por ti lo he perdí el primer día. - Digo dandole la espalda mientras enrollo el cable del portátil.
- ¿Una cosa, como te has conectado a la red de producción? - Pregunta con interés.
-Un mago no revela sus trucos. - digo con desdén - Y por cierto, déjame sitio en la mesa que ocupas junto a la ventana porque el domingo voy a trabajar desde ella para finalizar el porting de datos.
-Eso nunca. -Responde a la defensiva.
Cuando Cromañónez actualice su correo y vea que nunca ha recibido el correo de los unicornios y que en realidad recibío en powerpoint bueno de la presentación posiblemente comprenda que no le voy a decir dos veces que la mesa que él ocupa en realidad es mia y que si la sigue ocupando el lunes es porque yo se lo permito.
En capítulos anteriores comienzo a narrar como comienza mi despertar en los vericuetos que llevan a un ser humano a convertirse en BOFH.
En mi primer trabajo de verdad (no becaria) me mandaron a hacer una migración de datos sencilla a una empresa. Era pan comido. Hacer un volcado de una base de datos, hacer una transformación de los datos para que tuviesen el formato de un sistema más moderno y cargarlos.
No fue nada fácil porque el director de TI no quiso ayudar en absolutamente nada y solo ponía palos en las ruedas. ¿Cómo lograría llevar el proyecto a buen puerto y triunfar donde otros habían fracasado?
Era jueves un caluroso día de mayo. Había llegado a la oficina a las 07:00 de la mañana. Ya que no podía tocar la base de datos original sobre la que estaba trabajando el día anterio había decidico crear mi propia base de datos. La copia de los medios de la propia base de datos estaba finalizada, pero tenía inconsistencias. El día anterior había estado leyendo en casa un manual de buenas prácticas sobre como se hace esto y resulta que lo estaba haciendo mal. O al menos de una forma subóptima.
En mi despacho, más conozido como “el zulo” funcionaba mi conexión a los servidores, pero no tenía conexión a internet ni al resto de la oficina. Subí a la sala de comunicaciones, conecté uno de los puertos de mi router wifi pirata a la red de la oficina, quité la seguridad del puerto del switch y escondí el router en el falso suelo. Cerré el armario como estaba, escuché si había moros en la costa y al no escuchar a nadie salí de la sala de comunicaciones.
No me habían dado acceso a las carpetas compartidas donde se guardaba la documentación, pero había estudiado los scripts de backup de la base de datos original. Sabía donde estaba el backup. Si el script podía escribir en la unidad de backup yo podría leer de ella.
Monté una nueva base de datos para cargar lo que había en la copia de seguridad completa más reciente. Una cosa que había detectado era que los servidores eran muy antiguos, y no usaban shadow para guardar las contraseñas. Puse a Johnny a trabajar (un programa de crackeo de contraseñas) y me dediqué a pulir mis habilidades de PL/SQL-fu durante un par de horas. Ahora si, tenía un programa capaz de coger la información de la base de datos original y ponerla en la base de datos de destino en el formato que esta última espera.
Extraje algunos identificadores de los registros de la base de datos nueva, borré toda la información que había cargado en mis pruebas y cargé algunos registros que tenían como identificador el identificador original antes de mis pruebas. Más o menos la misca cantidad que había. Ahora si alguien miraba como estaba todo verían que el nuevo sistema tenía la información de prueba con la que comrpobaban que estaba bien instalado pero no tenía los datos, más que algunos cargados a mano que pusieron cuando probaron que ese sistema funcionaba y hacían lo que quería.
Había trabajado muy duro durante la mitad de la jornada. La parte del plan que quedaba para terminar la jornada de hoy era dejarme ver todo lo posible en lugar de estar en mi zulo y mostrarme procupada por no ser capaz de hacer el trabajo.
Cuando Secuáz Anónimo me preguntó como llevaba todo le dije que fatal. Que seguía más atascada que las carreteras de salida de Madrid un viernes a las tres de la tarde. Me ofreció algo de ayuda y me dijo que lo que pasaba era que su jefe no quería ver el sistema nuevo funcionando porque sentía que perdía el control.
El sistema antiguo tenía muchos hacks y scripts. Todo era perfectamente aurditable y modificable sin contar con los desarrolladores más que en algunas cosas y tenía más parches que un barco pirata. El nuevo era una colección de servlets que corría en un servidor y utilizaba una base de datos más moderna, pero era inmodificable por el administrador. O al menos muy complicado de modificar comparado con el antiguo.
Le pedí algunos manuales técnicos que descargó presto y me copió en un pendrive. Los podía haber descargado yo misma, pero parte de la magia de la performance era aparentar ser una especie de becaria desvalida que no tiene ni conexión a Internet. Aproveché para enterarme a algunos chismes, como por ejemplo que dos ingenieros de la empresa que había instalado el sistema habían renunciado a la puesta en marcha y que la empresa iba a perder dinero. Por eso habían contratado una junior para el proyecto. Para perder lo menos posible y culparla del fracaso, aunque el fracaso se debiese a que el cliente contrata a la empresa para que falle.
Un rato más tarde me senté en una sala de reuniciones vacía con el portátil y me puse a hacer un powerpoint con montón de dibujitos de esos que les gustan a los directores. En realidad a los directores lo que no les gusta es perder el tiempo. Solo quieren saber qué, cuando y como afecta a sus pluses o a los dividendos. Y a ser posible en cinco minutos o menos.
Así que las últimas dos horas de la jornada las dediqué a hacer un documento powerpoint con estrellitas, unicornios y dibujitos ñoños sentada en una pecera de cristal con la intención de que cualquiera que pasase por allí me viese trabajando.
El despertar (I): Desde la biblioteca de FinDelMundo a CHUPAMELA S.A.
Hay quien dice que el BOFH nace. Hay quien dice que se hace. Hay quien dice que surgen por generación espontánea cuando la mala leche del mundo se concentra en una oficina y se condensa en una forma antropomórfica combinada con conocimientos técnicos en materia informática, antropofobia y astucia. Yo digo que despierta. Posiblemente haya tantos caminos para ser BOFH como BOFH hay ejerciendo en el mundo.
Esta es la historia de mi despertar como BOFH. De como HDP pasó de significar Hermosa Doncella Programadora a Hiena Desalmada Perversa.
Llegada a CHUPAMELA S.A.
Acababa de volver de mi Erasmus en el FinDelMundo y mi trabajo anterior había sido en una biblioteca. En FinDelMundo la gente no habla y se mira a los zapatos. Si miran a los tuyos en lugar que a los suyos es que les caes bien, Si estás haciendo cola tienes que dejar tres metros a la persona que te precede, o se empezarán a sentir incómodos, al no poder a su vez adelantarse porque tienen que dejar al menos tres metres con la persona que a su vez les precede.
El año de Erasmus fue un desastre académicamente hablando. Aprobé la mitad. En parte porque no me gustaba estudiar y en parte porque lo que estudiaba no tenía aplicación práctica inmediata. En la biblioteca había hecho un sistema para importar todo el catálogo de la biblioteca a un sistema nuevo de gestión de bibliotecas. Esto no se había hecho en el pasado porque no sabían como adaptar la base de datos del antiguo al nuevo. Mis superpoderes de conocimiento de bases de datos lo hicieron posible.
Fue ahí cuando me di cuenta que los proyectos de migración de datos me gustaban más que comer Nocilla a cucharadas. A mi regreso a Españisntán dejé colgados los estudios a la mitad y busqué un trabajo en un proyecto de migración de datos en el que pagasen bien. Bueno, como venía de ser becaria que paguasen bien eran todos. Por lo tanto me inscribí en las ofertas de empleo que vi más molonas. Así es como aterricé en Chupicorp Agencias Medios y Lanzamintos. CHUPAMELA para abreviar.
El proyecto tenía una pinta cojonuda. CHUPAMELA había sido un conglomerado multinacional enorme, pero estaban de capa caída. Tenían sistemas informáticos ancestrales basados en mainframe con dos nodos separados geográficamente y una base de datos enorme y muy compleja. Sabían que sistema querían usar y sobre que hardware. El problema es que tenían que llevarse los datos al nuevo sistema. Y claro, eso no era arrastrqr una carpeta de una ventana a otra ventana sino que había que darle un poco de amor.
Y el problema era ese. Que ahí se respiraba menos amor que en el asalto a una trinchera durante la primera guerra mundial.
La empresa que había sido contratada para la migración de datos había enviado a varios ingenieros antes a que a mi y todos había dicho que no querían volver allí porque el administrador de sistemas local Cromañónez Lecter les daba miedo o no les dejaba trabajar.
La cosa con él empezó mal. No le gustó que le mandasen a una “secretaria junior aspirante a igheniera a hacer el trabajo de un hombre y que no tendría su respeto hasta que me lo ganase”.
Me habilitó una mesa de trabajo en un sótano sin ventanas y sin punto de conexión a red. Por no darme no quería darme ni las contraseñas necesarias para hacer mi trabajo. Me fui llorando a casa dispuesta a dejar el trabajo al día siguiente.