Entregas y declaración
Tengo poco para ofrecerte.
Tengo poco para entregarte.
Quisiera decirte que no lo digo como si fuera triste, sólo lo considero un hecho que me encantaría que guardaras en tu mente, porque me gustaría que me recibieras en tu vida sabiendo esto de antemano, para que no generés muchas expectativas sobre mí.
De manera muy penosa te digo que tengo inestabilidad emocional, pero bastante responsabilidad afectiva. Por lo menos lo considero así.
Si cometo errores, en la mayoría de las ocasiones los reconozco a la brevedad; con las veces restantes llego a tardar meses...
Puedo ofrecerte un lugar para quedarte cuando escapés de lo que te aprisiona, de lo que te acongoja.
Puedo servirte café, mate y a veces invitarte pancitos con dulce de leche o un paquete de Fauna. A la vuelta, en el Super, suele estar eso de setecientos pesos. Es que no tengo mucha plata, siéndote sincero.
Soy algo rata conmigo, y quizás eso incomode. No lo sería con vos, cabe aclarar. Si no invierto plata en vos o en algo que te guste, no es porque no quiera (estoy seguro de que me encantaría darte todo lo que te gusta), sino porque no puedo.
Puedo ofrecerte regalos, comprados o hechos con mis manos.
Puedo ofrecerte explicaciones de cosas que no entiendas y yo sí.
Puedo escucharte cuando lo necesités.
Tengo un caloventor, y lo prendería cuando estés conmigo en época de frío.
Tengo muchas clases de tés y muchas tazas; podría prepararte uno diferente en una taza diferente cada vez que nos veamos.
Tengo una lona playera que puedo llevar y extender en el pasto del parque cuando vayamos a tomar mates a la costanera.
Me gusta dibujarte, aunque no dibuje muy bien y aunque dibuje con poca técnica. Podría obsequiarte los dibujos que hago, si es que te agradan.
Tengo un aparatito para leer libros que me regaló mi padrino hace siete u ocho años, y tengo libros. Podríamos leer juntos alguno que sea de tu interés.
Hago ricos mates y podría cebarte algunos apenas te levantés o un ratito después.
Tengo muchas fibras y biromes, podríamos dibujar juntos.
Tengo un lavarropas y un secarropas. Podés lavar tu ropita en mi casa si es que necesitás. También soy bueno cepillando zapatillas. :)
Hay periodos de tiempo en los que me cuesta levantarme de la cama, aunque lo intento. Por eso quisiera que sepas que no es porque no me importés, sino porque realmente me cuesta. Y en esos casos, puedo abrazarte, escucharte y hacerte un espacio a mi lado, en mi cama de una plaza.
Cuando vengas a mi casa, habrá días en los que pueda ofrecerte un lugar limpio y despejado, y otros que no.
Tengo ropa de diferentes talles, y si te quedás a dormir y no tenés ropa, podés probarte alguna mía y ver si te queda. O podrías dormir sin ropa, no me molesta.
Puedo ofrecerte un momento para ver películas o series. A veces me duermo a la mitad, pero si al día siguiente querés seguir viendo lo que estábamos mirando, podemos reanudar la actividad.
Puedo darte, si necesitás, arroz, fideos, lentejas y huevos. Quiero darte sostén de muchas formas, incluyendo tu alimentación.
Si bien me cuesta, como mencioné, levantarme, te aseguro que habrá días en los que podamos salir a caminar. Me encantaría acompañarte.
Esto sonará ridículo, pero tengo clips. Quizá te sirvan para sujetar tus apuntes o sostener el cierre inútil de los jeans.
Si vas a rendir o a una entrevista, me gustaría acompañarte. Soy algo inseguro acerca de cuánto puedo involucrarme en tu vida, así que si querés mi compañía en momentos estresantes como los que mencioné, decímelo.
Tengo mucho y poco para ofrecerte. No sé cómo medir todo lo que tengo para darte, pero sé que a comparación de lo que otros pueden darte, es poco; y a comparación de lo que anteriormente pude dar, es mucho.
Quisiera ser parte de tu vida, como gustes.
Ser tu amigo, tu pareja, tu compañero. Eso quiero: ser, dar, entregar. Quiero ser verbos que contribuyan a tu bienestar.
Te quiero, quiero darte; te amo, quiero amarte.










