Cada tanto una peli como esta, una carta de amor al cine, aparece y me recuerda porque el arte es tan importante en el mundo. Esta es mi Carta de Amor al Cine;
El cine es mucho más que una historia, más que un personaje o una toma. El cine es arte, el cine son un millón de decisiones y detalles. El cine es colores y luces, es grises y sombras, es lágrimas y sonrisas. Un sentimiento que se trasmite con un plano o un gesto, una mirada que dice mil palabras o silencios que aturden. Lo que se dice en silencio y lo que se dice con paisajes, con el cuerpo y con montajes. El cine es el equipo que trabaja para dar vida a un guion, a una idea, a un sueño, a una historia que alguien escribió hace mucho tiempo, o una que nació hace poco de un recuerdo. La vida imita el arte o al revés, pero que privilegio verlo ser. Una sala donde todo cobra sentido, donde hay corazones unidos que tienen el mismo destino, donde cada uno interpreta distinto y algunos lloran sin aparente motivo. El cine tiene un romanticismo idílico, no uno cliché (aunque a veces también), su romance es mucho más profundo, su romance está en la pasión, el romanticismo artístico, cultural, que compone una pieza fundamental de la sociedad. El acto de ir al cine, de ver una película, recibir una invitación para adentrarse en un mundo, en una historia, sentir y dejarse interpelar por la visón de un otro, por la historia de un otro, contemplar su corazón y su vulnerabilidad, cómo se ve reflejada en la actuación, en la fotografía y dirección.
El cine se vuelve real cuando lo miramos, por eso es un hecho colectivo. El cine es el esfuerzo de un equipo de muchísimas personas trabajando para crear un mundo nuevo, por eso es un hecho colectivo. Ir al cine es entrelazarse con personas para vivir un hecho artístico, de forma colectiva. Desconectar para conectarse con el arte, un hecho holístico, donde todos somos una pieza fundamental para que exista, para que sea vista, para que sea interpretada y reconocida.
El arte es lo que hace al mundo divino. Mi fe está en el arte, en la magia y en lo inexplicable de una obra, en la subjetividad, en la ficción y en la realidad, en la creatividad.