Después de la carcajada viene el lloriquear.
En las madrugadas la luna llena se asemeja por la ventana, la perfección que dispersa en el mirador del fragmento, pasado el anochecer, sin sueño, cama adecuada en el segundo piso a lado derecho mirando la luna, mi hermana dormía a lado izquierdo de la luna, cada uno cuarto propio, que facilidad tenía para dormir. Arribada las dos de la madrugada: transitaba de puntillas, sin hacer ruido, obligada bajar las escalerillas de 20 escalones; atravesando el patio de la mansión para llegar a la cama de Mamá, algo se apoderaba de temor corría al pasadizo susurrando:
-Mamá dejaba la puerta abierta y en voz bajito, escuchaba: —Si hija, shuuuuuuuu sitúate al centro, mirando con amor.
—No, no disfrutaba dormir, dominaba una desconfianza, sin sueño, orden de papá dormir todos a las ocho de la noche, eran hasta las dos de la madrugada(No tenía deseos de dormir), tenía necesidad de dormir con mi mamá, quedamos como pacto dormía con ella. Al quedar en sus brazos, no disfrutaba nada de desconfianza que nacía de mi, ella profesaba ser privilegiada del amor, todas esas horas, gozaba estar en ambos lados de mis preciados Padres, no desfilaba temor, tenía protección que ningún espíritu nos haría daño estando juntos, entraba en sueño.
A las seis en punto partía del cuarto, previamente Papá despertará. ya descansaba en mi cama, para que no se diera cuenta de mi ausencia en ella.
Así eran los días de dormir. Tener a mis Padres, son reíamos a carcajadas en silencio, privilegiada en brazos y besos de mamá Blanca.
Los períodos saltaban, Mi Padre efectuó su palabra de facturar en el jardín. Tenía cinco años, era espacioso ya una señorita. No lloré, me exhibieron a la maestra, le di la mano y ella ordenó a sentarme donde quería, recosté en el suelo al final del pasillo lejos de todas las niñas.
Habían pasado un año, la profesora le explicaron a mis Padres que le extrañaba que no disfrutaba de amigas, que debía tener un año más para adecuarlo de ser obsevada si hay cambios por la actitud.
Mis Progenitores y la profesora permanecían dialogando varias horas en el salón de grandes vidrios oscuros color caramelo, era estar a la mira la lumbrera, podía observar a escondidas los gestos, movimientos de labios. Aspiraba: SABER QUE DIALOGABAN.
Quedar tres extendidos años en un aula, donde no conseguí hacer amigas, en la tarde chocaba con María en el monte cerca del río el lugar favorito del bosque. María era mi magnífica amiga, nos detenemos a comer algo de habas que había en el bosque, trepamos inocentemente a conseguimos varias habas de un a casa que no conocíamos. Nos saciamos echando las rajaras al suelo había un panal cerca del río. María iniciaba chuparlas sin que picaran, temía, ella proveía valor que no poseía, logrando atrapar a muchas abejas, comiéndose la miel, votaba las abejas al suelo, mientra con temor agarraba solo una abejita con temor la disponía ir. María era muy charlatana y sonreía demasía, es tan animosa.
Ese momentáneo plazo amenizamos, nos dibujamos sonreír tanto que en el día consecuente Papá , Mamá y hermanos estaban listos para ya no subsistir en la sierra, así de desprovisto cruzamos a la capital… No adquirí despedirme de MARÍA Y TODO EL TRAYECTO estuve encolerizada él porque la separación improvisada de mi única e íntima amiga. Lloriquee tanto que no presencié el recorrido, desperté en un cielo oscuro con luz, sin árboles lleno de basurales. Interrumpió el camión y el olor a gasolina, vi el semblante de Mamá.
—Ya llegamos hija mía, yaaaaa llegamos a LIMA, nuestra residencia a partir de en este momento hacia adelante. BMC#4 enero.