“Cuando una persona ha significado mucho en nuestras vidas, para bien o para mal, y se ha ido, no debemos tratar de encerrarla en el olvido, porque el olvido tiene una puerta que se abre cuando menos lo esperamos y nos lanza los recuerdos como caballos salvajes que nos patean el alma. Aprenda a domar el recuerdo de esa muchacha. Los recuerdos domados no lastiman...Supongo que algo, bonito, digno de recordar, le habrá dejado... Recapacite un momento. -Pues, si tío...-le dije, pensando en las veces que junto a ella me había sentido el hombre más feliz del mundo. Volví a poner a la Peque en su portarretratos, y a Judith en el cajón de los recuerdos."
-Donde habitan los ángeles. Claudia Celis.










