De repente, negro todo. No hay luz. Sentimientos Nietzchanos. Confusión. Peligra la sanidad. Enciendo una vela, en la casucha no hay luz. Ahora que lo pienso, ¿Alguna vez tuve luz? ¿O se incineraba algo y ya esa «nada» es ceniza que no ilumina? Dios está muerto. Lo matamos todos. Asesinos. ¿Existe, existió Dios? Nah. Qué va a existir, si ni yo existo. Leo a Saramago, describe un grabado donde el judío fenece mientras me pierdo en la línea D. Haydn dice todo el tiempo "no importa". Pienso. Pienso, pero más bien, apremia mi pensar todo el tiempo la oscuridad. Faltas catecúmenas, faltas de ortografía. Caos. Me doblega sentir lo negro, el alquitrán que me solidifica en estructuras pasadas y no me permite movilizarme. Y no tengo luz, quién me vá a ver cuando mendigue piedad y rescate, eh. Quién me va a ver. Haydn repite como un soliloquio de corifeos "Nah, eso no importa. Es una boludez". Me encanta la voz de esa piba, es hilarante y potente a la vez. Mutismo. Bebo el vino tinto tan caliente y me desespera sentirlo tan sangre. Por Dios, qué mal me hicieron en la cabeza, cerdos eclesiásticos, que ya no puedo ni disfrutar del vino. No quiero ni debo seguir pensando tanto. Qué inútil es todo. Qué inútil el comunismo. Qué inútil yo, que soy toda comunista. La re puta madre, Edenor. Mejor pago la factura de luz. Así tal vez no piense tanto. Y me meta mi anticapitalismo reflexivo bien en el bolsillo. L IG: https://www.instagram.com/p/BqQwd-xlZPm/ @bigornias














