Relato Biblico
Jesús llevó su cruz hasta la última puerta que conducía al «suburbio» hacia el lugar de ejecución. Como podemos suponer, sus fuerzas cedían. Iba un hombre en dirección opuesta, uno de la gran colonia de judíos que como sabemos se había establecido en Cirene (ver Libro 1, cap. V). Era fácil de notar porque pocos, en un día festivo y en aquella hora, llegarían «del campo» (o de fuera del país, según otros), aunque esto no era contrario a la Ley. Se ha hablado mucho de esto, pero hay que insistir que viajar, que estaba prohibido los sábados, podía hacerse en los días festivos. Además, el lugar de donde venía –quizá su propia casa– podía haber sido dentro de los límites del Jerusalén eclesiástico. En todo caso, parece que era bien conocido, al menos después, en la Iglesia –y sus hijos Alejandro y Rufo más que él (Mr. 15:21). Sólo esto podemos decir con certeza: el identificarlo con personas del mismo nombre mencionado en otras partes del Nuevo Testamento es solamente cosa de especulación (Hch. 13:1; Ro. 16:13). Pero nos cuesta reprimir la idea de que este Simón el Cireneo no había sido un discípulo antes de este día; sólo aprendió a seguir a Cristo cuando en aquel día los soldados echaron mano de él y, contra su voluntad, le obligaron a llevar la cruz de Cristo. Hay otra indicación de la necesidad de esta ayuda en Marcos (15:22), en que se usa una expresión (fe,rousin) que transmite la idea de que tuvieron que apoyar a Jesús (aunque no tuvieran que llevarle) desde el lugar en que encontró a Simón hasta el Gólgota.
Extraído del libro COMENTARIO BIBLICO HISTÓRICO







