Cómics mudos :
Jim WOODRING, Frank (años 2010)
Yuichi Yokoyama, Viaje (2005)
Paul KIRCHNER, The Bus
El Diccionario de la Real Academia define a la historieta como “serie de dibujos que constituye un relato cómico, dramático, fantástico, policíaco, de aventuras, etc., con texto o sin él”. Sin embargo, solemos asociar el cómic a un arte que nace de la combinación de texto e imagen, sin plantearnos siquiera la posibilidad de la existencia de una historieta muda ya que los ejemplos de cómic con texto son legión.
Si nos retrotraemos a la protohistoria de los tebeos, podríamos citar los grabados de William Hogarth en el XVIII como referentes claros de una historia secuenciada centrada únicamente en las imágenes. No obstante, la búsqueda de modelos para justificar la llegada de la “novela gráfica” a la cúspide de la legitimación cultural del noveno arte nos ha servido en bandeja otros autores de comienzo del siglo que ofrecen posibilidades de trabajo para varias de las materias del currículo. Estamos hablando de las xilografías del estadounidense Lynd Ward o del belga Frans Masereel, de los collages a partir de grabados de Marx Ernst.
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“Cuando son buenos, suelen ser brillantes, porque el cómic sin palabras exige undominio superior del medio”. Santiago García, autor de La novela gráfica.
Según Scott McCloud, tomando como punto de partida el dictamen de Will Esisner – elarte secuencial -, definía el cómic intentando atar el mayor número de cabos sueltos posible: “ilustraciones yuxtapuestas y otras imágenes en secuencia deliberada, con el propósito de transmitir información y obtener una respuesta estética del lector”.
Una definición académica y clarificadora que hacía hincapié en los dos principales elementos sobre los que el cómic se asienta: el dibujo (ilustraciones yuxtapuestas) y los textos (imágenes en secuencia deliberada; aunque este fragmento de la definición también hace referencia a otros elementos).
La combinación de textos y dibujos se erige como la herramienta fundamental sobre la que se sustenta el 9º arte, desde que es consciente de sí mismo como medio artístico singular, no obstante, no es imprescindible recurrir a ella para que esta narrativa funcione con normalidad.
No es algo nuevo. Si nos remontamos a principios del siglo XX, podemos ver cómo surgió una minoritaria corriente de autores que construían sus historias a través del uso único y exclusivo de imágenes. Las técnicas eran diversas, e iban desde el collage hasta el uso de la tinta, pasando por diferentes técnicas de grabado (frottage o grattage entre otras). Las obras resultantes fueron denominadas novelas en imágenes o novelas sin palabras.
Construir una narración compleja valiéndose sólo de un puñado de dibujos sin textos, entraña gran dificultad y requiere mucho oficio y saber hacer. Es evidente que crear un cómic mudo no está al alcance de cualquiera. Otro factor a tener en cuenta, con la ausencia de la palabra escrita, es el efecto colateral que tiene sobre la experiencia del lector. En este caso, la lectura se convierte en una actividad mucho más dinámica y exigente a la hora de interpretar las intenciones del autor. Desde mi punto de vista, unvalor añadido.
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